un sinnúmero de provincias de la mano de sus asociaciones civiles intentaron definirse mediante sus órganos de expresión. Durante este proceso afloraron ciertas jerarquías que guardaban una estrecha relación con la historia, la posición geopolítica y los recursos económicos de cada uno de los componentes de ese ente diverso y complejo llamado Chile. Los usos y costumbres de la «democracia de los pueblos» afloraron con fuerza durante los años de la Guerra del Pacífico. Cabe recordar que dicha noción, que hundía sus raíces en el mundo colonial, se refería a un tipo de organización política, de estirpe corporativa, que fue, de acuerdo a Gabriel Salazar, desmantelada por el Estado portaliano (Salazar, 2005)186. La «democracia de los pueblos» encontró en 1879 su fundamento ideológico en el discurso de la guerra cívica en manos del ciudadano armado. La imagen del ciudadano en armas —una definición legal del principio republicano con raíces en la etapa de la Independencia— no fue el resultado del enfrentamiento contra Bolivia y Perú. El lenguaje del republicanismo, sobre el que asentó el orden político-ideológico hispanoamericano, se sostenía en la idea de que al lado de los derechos debían existir obligaciones del ciudadano para con el Estado y para los otros sujetos que formaban la sociedad política o demos187. Aparte de obedecer la ley y pagar sus impuestos, el ciudadano de la república estaba obligado a participar activamente en la forja de un proyecto colectivo. Dentro de las obligaciones más importantes del «ciudadano virtuoso» estaba defender a la patria con las armas. Ello porque el derecho de ciudadanía estaba asociado con el deber de llevar armas, presupuesto del cual se derivó toda la legislación sobre milicias republicanas no solamente en Chile, sino a lo largo y ancho de Hispanoamérica188. La virtud republicana exigía, de acuerdo a María Teresa Uribe, la presencia de un ciudadano armado, y la línea de separación entre las demandas de la participación política y las de la acción bélica era muy tenue (Uribe, 2004, pp. 80-81). I. LOS FUNDAMENTOS TEÓRICOS DE LA GUERRA CÍVICA Uno de los discursos que sirvió para justificar la guerra que Chile peleó con sus vecinos fue de estirpe cívico-republicana. Es por ello que no sorprende que los grandes temas discutidos entre 1879-1883 por la prensa santiaguina y provinciana fuesen no solo la corrupción, la injusticia, la traición y las prácticas «bárbaras» de naciones ancladas en el Antiguo 94
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