Guerreros civilizadores

medida a la necesidad de «restringir las operaciones de guerra dentro de los límites más estrechos posibles». En caso de que ocurriesen transgresiones a este código o «destrucción desenfrenada» de la propiedad pública y privada, el observador tenía el derecho de protestar «en la forma más vigorosa contra tales actos», los que serían «vistos por todo el mundo como repugnantes a los sentimientos de la edad moderna» (Wu Brading, 1986, p. 24). 757 AN.FVM., vol. 213, fs. 222-23. La fecha de la carta no aparece citada. Sin embargo, resulta probable que fuera redactada luego de la toma de Lima, como un comentario a la Expedición Letelier a la sierra central (entre abril y junio de 1881). 758 «Datos sobre algunos hechos de la Expedición Letelier al interior del Perú», en AGECH., vol. 680. Legajo 44-45. 759 Las fuerzas que comandaba Letelier se subdividían en cuatro divisiones: la primera, al mando del sargento mayor Virgilio Méndez, cubría la línea de operaciones desde Chiclayo hasta La Oroya; la segunda, a cargo del teniente coronel Anacleto Lagos, extendía sus operaciones hasta Jauja y Huancayo; la tercera, jefaturada por el comandante Basilio Romero Roa, acantonó en Huanuco, donde permaneció todo el tiempo, y la cuarta división, cuyo centro era Cerro de Pasco, estuvo primero a cargo del comandante Bouquet, y más adelante del capitán del batallón de la Esmeralda, Manuel Aguirre. El comandante Letelier dirigía todas las operaciones desde Cerro de Pasco («Expedición Letelier», en Ahumada, 1982, VII-VIII, pp. 392-393). El corresponsal de El Estandarte Católico menciona una fuerza expedicionaria compuesta por 2000 hombres (100 de artillería, 300 de caballería y 1600 de infantería). Sobre este punto ver El Estandarte Católico, 4 de mayo de 1881 y el del 28 de mayo, donde aparece publicado el «Bando del Coronel Letelier». 760 AN.FVM., vol. 251, ff. 75-77. Las dos cartas, cuyas rúbricas son ilegibles, están fechadas en Huánuco. Ambas, a manera de informes complementarios, son escritas el mismo día, 13 de junio de 1881. De que la práctica descrita en la correspondencia previa fue continuada al año siguiente da cuenta la carta de Abraham Quiroz a su padre, en la que le comentaba que en el trayecto Casapalca-La Oroya «quemaron todos los pueblos» que encontraron a su paso (Quiroz & Gutiérrez, 1976, p. 101). 761 En su edición del 14 de mayo El Estandarte Católico señalaba que el «botín tomado» era «inmenso». En la del 29 de mayo aparecían algunas cifras provistas por el Estado Mayor del Ejército. En Cerro de Pasco se había incautado cien mil ovejas, tres mil animales vacunos, gran cantidad de caballos, mulas, burros y víveres y más de cien mil pesos en plata y chafalonía. En la edición del 20 de junio se señalaba que el botín empezaba a llegar a Lima y por ello se notaba un gran movimiento en la comisaría de esa ciudad. 762 «Expedición Letelier: Sentencia del Consejo de Guerra de oficiales generales sobre el proceso seguido en Lima contra Letelier i demás jefes de esta expedición» en Ahumada, 1982 (VI-VII, pp. 392-396). 763 Para el desarrollo de la Campaña de la Sierra y sobre la activa participación de las comunidades indígenas en ella ver Manrique, 1988 (pp. 15-48); Pereyra, 2006; Guzmán Palomino, 2000; Guzmán Palomino, Rodríguez y otros, 2010. 764 El Eco de Junín, 26 de agosto de 1882, en Ahumada (1982, VII-VIII, pp. 192-196). 415

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