Guerreros civilizadores

que debían ser tomadas en consideración por los conductores de la guerra. Rodríguez denunció el silencio del gobierno en torno a la infausta noticia, lo que provocó conjeturas y alarmas entre la población chilena. El asunto que debía ventilarse públicamente era no solo la desinformación que vivió Chile respecto a lo que fue descrito como una desgracia nacional, sino la necesidad de buscar una «solución definitiva» para lo que estaba aconteciendo día a día en el Perú. El régimen provisional instaurado en Lima era sumamente caro y los datos sobre lo que ocurría con el ejército de ocupación no solamente eran escasos sino inexactos. En ese contexto, Rodríguez aconsejaba un informe veraz ante el Congreso en el que se expusieran íntegras las piezas del proceso de ocupación para así discutir y resolver de manera pública aquel largo y dispendioso pleito en el que Chile se encontraba «atollado»775. Lo que queda claro luego de leer los editoriales de la prensa santiaguina y provinciana en el decisivo invierno de 1882 es que la opinión pública chilena no estaba dispuesta a aceptar las pérdidas en vidas humanas de una guerra plagada de contrariedades. En la carta abierta enviada a La Patria, la que fue reproducida en su totalidad por El Estandarte Católico776, un anónimo crítico del gobierno recordaba que en la primera entrada de Lynch hasta Canta, sin pasar la cordillera, el ejército perdió cien hombres muertos por el hambre y por el frío. La expedición que entró después al mando del coronel Gana y que quedó en la sierra al mando de Canto perdió otros quinientos hombres muertos por el tifus y la viruela, ahogados en los pasos de los ríos y en combate. Esto representaba un balance somero de la «ineptitud absoluta en la dirección general de las operaciones». En esa misma línea de pensamiento Esteban Muñoz Donoso aseguraba que el status quo que el gobierno defendía estaba minando lentamente la fuerza militar de Chile. Al paso que se iba, el ejército poco a poco desaparecería «sin saber cómo ni cuándo». Su consejo era una «ocupación efectiva» de todo el territorio peruano777. El enfado del cura lo llevó incluso a cuestionar el hecho paradójico de que Chile pudiera dominar el litoral donde residía «toda la fuerza» y no el interior del Perú, de «tribus de indios afeminados y campos solitarios»778. ¿Cuál era el error en el que habían caído los conductores de la guerra? ¿Cuáles las consecuencias de la «política de lenidad» de la que se acusaba al gobierno? Los fracasos que tuvieron su punto climático en lo ocurrido en La Concepción tenían que ver, de acuerdo a un sector de la opinión pública, con el régimen civil, judicial y financiero implantado en el Perú y 392

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