alejara de sus reconocidos atributos de civilidad y terminara aislado de «todas las simpatías de los pueblos americanos» fue tal vez la mayor preocupación que Santa María evidenció en su reveladora misiva757. La lectura del documento titulado «Datos sobre algunos hechos de la Expedición Letelier al interior del Perú» permite entender las razones de la preocupación de Domingo Santa María758. Luego de la llegada de las fuerzas expedicionarias a Tarma fueron detenidos en la Comandancia de Armas los principales vecinos de la ciudad, y notificados por el comandante Lagos de que debían pagar un cupo de cien mil pesos en el plazo de cuatro días, quedando mientras tanto en detención y «so pena de bombardeo de la población». A las seis de la tarde del día siguiente, continuaba el relato, las tropas fueron formadas en la plaza principal con dos piezas de artillería y con algunos tarros de kerosene. Como el cupo aún no se pagaba, se procedió a disparar dos bombas a la casa de un vecino introduciendo horrible pánico entre los habitantes. La recaudación de más de nueve mil pesos, en ese mismo día, sirvió para reforzar la idea de que el terror era un arma sumamente eficaz para convencer a todos los que dudaban del poderío chileno. Cabe recordar que el teniente coronel Ambrosio Letelier, veterano de la Guerra de Arauco, fue nombrado comandante en jefe de una división expedicionaria compuesta por setecientos hombres de las tres armas, cuyo objetivo fue «barrer las fuerzas enemigas» que se encontraban acantonadas en diversos puntos del departamento de Junín. El nombramiento tuvo lugar el 15 de abril de 1881, y en ese mismo día la expedición se puso en marcha al interior por el ferrocarril de La Oroya. Las instrucciones que portaba Letelier, quien sometió a todos los habitantes de Junín, Tarma y Jauja al imperio de la ley marcial y a portar pasaportes expedidos por las autoridades militares de Chile, eran verbales y con todas las facultades que le correspondían al comandante en jefe de un ejército «en cualquier operación de guerra que conviniere practicar»759. Las dos cartas enviadas desde Huánuco a la Comandancia de la 3ª División por un oficial chileno a cargo de una expedición punitiva al interior de la sierra peruana permiten entender de una manera más precisa la dinámica de esa guerra de guerrillas que tanto preocupó a La Moneda760. El oficial, cuya unidad operativa era parte de la expedición Letelier, reportaba a sus superiores sobre los ataques guerrilleros contra su destacamento y describía algunas de las medidas que había tomado para amedrentar a la población de la sierra central. En Yurumayo el oficial 386
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