Guerreros civilizadores

internacionales. A los primeros apeló para lograr hegemonizar desde Lima un frente político unificado y a los segundos para obtener el apoyo financiero y el soporte diplomático que viabilizara una rápida salida de los expedicionarios del territorio peruano749. Durante los primeros momentos de su constitución política, el frágil gobierno provisorio contó tan solo con el apoyo de algunas ciudades costeñas ocupadas, como Trujillo, Chiclayo y Lambayeque. Unos meses después otras del interior, como Cerro de Pasco, Huánuco y Tarma, se fueron plegando a la causa comandada por Lima. El resto del país, principalmente los núcleos políticos serranos, se mantuvieron fieles a la resistencia que el gobierno de Piérola representaba. El desprestigio del civilismo y de la banca capitalina resultaron elementos fundamentales en el inicial rechazo hacia el gobierno de García Calderón750. Fue por lo anterior que su tarea principal fue minar las bases de legitimidad de la dictadura pierolista751. Socavar las bases de la dictadura, apelando a las estrechas relaciones con Estados Unidos permitiría cristalizar una de las metas más acariciadas por los provisorios: el apoyo de la comunidad internacional a la causa peruana. Sin embargo, paralelo a dicho apoyo, era necesario lograr las adhesiones de los núcleos políticos regionales que se habían plegado a Piérola. Contar con el apoyo norteamericano —para lo cual prometieron a ese país una serie de concesiones, como la cesión de una base naval y carbonera para los Estados Unidos en territorio peruano, privilegios a una compañía norteamericana en la explotación del salitre y un papel importante para los norteamericanos en la negociación de la deuda peruana— les dio a los defensores del gobierno provisorio la fuerza y el prestigio suficiente para ir cooptando lentamente a los antiguos aliados de la dictadura752. El período de acercamiento entre Hurlblut y García Calderón es excepcional porque en él convergen dos situaciones irrepetibles. La primera fue esa suerte de acefalia de poder que se vivió en la Casa Blanca como consecuencia de la lenta agonía del presidente Garfield, y la segunda el proceso electoral chileno y la trasmisión de mando de Pinto a su sucesor. La ventana de oportunidad que se abrió para el Perú, y que duró menos de tres meses, se empezó a cerrar con la llegada de Santa María al poder el 18 de setiembre de 1881 y con el fallecimiento, dos días después, del presidente Garfield. Por otro lado, la detención y deportación de García Calderón el 6 de noviembre de ese mismo año muestran cuán peligrosa fue la presencia del político peruano para los intereses de Chile y cuán exitoso 380

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