Guerreros civilizadores

con la finalidad de vender el guano de las islas peruanas. Al constatar la explotación informal de los islotes del grupo de Huaura, la jefatura bajo sus órdenes inició la venta regular del producto a una compañía extranjera, fijando en un sol de plata el precio por tonelada720. De esta forma lograba encauzar hacia las arcas chilenas aquellos recursos que circulaban por vías «clandestinas». Las medidas económicas aplicadas en Huacho por Castillo no se explican en función de una lógica estrictamente local. Más bien responden a la decisión de las autoridades chilenas de traspasar a los jefes político-militares el conjunto de tareas asociadas al cobro de los diferentes tipos de contribución721. Una de las primeras diligencias que ordenó el capitán de navío Jorge Montt al asumir el control de Chimbote fue el empadronamiento de todas las propiedades de la zona. Esto le permitió concluir que el valor total de la contribución de los predios urbanos y rústicos del puerto y sus alrededores —que solo podían cobrarse «por amenaza»— ascendía a 6318 pesos y 80 centavos, mientras que los municipales llegaban a 481,52 soles de plata722. Tal como lo hicieron sus pares, Montt debió organizar paralelamente el cobro del cupo. El pago mensual de las haciendas de San Jacinto, cuyo aporte era 500 kilos de azúcar, 75 de arroz y 2,5 quintales de café; o la del pueblo de Casma, que enviaba semanalmente seis reses, fue utilizado para alimentar a la guarnición naval encargada de resguardar el estratégico puerto norteño723. Una circular enviada por Patricio Lynch a Gaona, comandante del Cochrane y sucesor de Montt a partir de setiembre de 1883, revela los mecanismos de control que puso en funcionamiento el Estado chileno para resguardar la circulación de recursos que consideraba de su exclusiva propiedad. Mediante el oficio se solicitaba la remisión a Lima de «un estado documentado de todas las sumas» percibidas en dicha jurisdicción por impuesto de guerra y para atender a las fuerzas de ocupación. Como el pago de cupo podía hacerse en dinero o en especies, era indispensable que la jefatura político militar de Chimbote diera cuenta pormenorizada de la «inversión» que se hubiera dado a los artículos alimenticios, detallando explícitamente el método utilizado en el reparto. Estos estados, continuaba el instructivo, deberían ser muy claros, ya que serían examinados por una comisión nominada por el Cuartel General con el fin de eximir de cualquier responsabilidad a los servidores del Estado chileno en los territorios ocupados724. A pesar de la inequívoca señal que Lynch intentó dar mediante el juicio seguido a los integrantes de la expedición comandada por Ambrosio Letelier, de los estrictos controles que el Estado 370

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