Guerreros civilizadores

La valiosa documentación que nos dejaron tanto Patricio Lynch como los otros participantes de la avanzada militar sobre la costa peruana, incluido el ingeniero Federico Stuven, nos permite reconstruir, paso a paso, la trayectoria seguida por las vanguardias chilenas entre setiembre y noviembre de 1880642. El punto inicial del periplo fue Chimbote, lugar descrito como «el centro del comercio del Perú» y donde el 10 de setiembre, a eso de las siete de la mañana, los expedicionarios iniciaron el desembarco sin encontrar ninguna resistencia por parte de la población local643. Una vez en tierra, el comandante del Regimiento Buin 1º de Línea, León García, ordenó a una de las compañías bajo su mando que procediese a tomar la oficina telegráfica y la estación del ferrocarril644. Poco después del mediodía, luego de organizar la administración del puerto de Chimbote y dejar instalada la tropa que debía proteger las propiedades de los neutrales, Lynch marchó con cuatrocientos hombres del Regimiento Colchagua y algunos Granaderos a tomar posesión de la hacienda Palo Seco, de propiedad de Dionisio Derteano, a quien se le exigió un «inmediato pago» de cien mil pesos de plata como «contribución de guerra». Luego de una conversación con el administrador del lugar, el comandante concedió tres días de plazo para colectar el dinero. Si bien el propietario parecía dispuesto a entrar en relaciones con las fuerzas invasoras, un decreto del gobierno peruano le prohibía realizar cualquier tipo de transacción con el enemigo. Ante esto, Lynch ordenó la destrucción total de la hacienda. Posteriormente, en un telegrama enviado a Iquique para dar cuenta de estos hechos, el marino comunicaba a sus superiores haber recibido muchas felicitaciones por «la disciplina y moralidad de la tropa», parte de la cual había estado, también, encargada de incendiar el edificio fiscal de la Aduana después de poner a salvo las mercaderías que contenía por pertenecer a neutrales645. Estos mismos documentos nos permiten conocer el importante papel que jugó otro personaje clave, Federico Stuven, en la expedición punitiva a los departamentos de la costa peruana. Con estudios de ingeniería de máquinas en Alemania e Inglaterra, la fama que este hábil ingeniero militar gozaba entre la tropa y las autoridades de gobierno se había ido construyendo gracias a su brillante inteligencia y desequilibrantes intervenciones en el trascurso del conflicto646. Uno de esos tantos cometidos fue la transformación de la fragata Elvira Álvarez en una maestranza militar flotante, mudanza clave para una guerra de este tipo, toda vez que el aparato permitiría reparar o reconstruir armas, vehículos y 331

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx