Guerreros civilizadores

desierto de Tarapacá, forzó, sin embargo, la puerta de la riquísima provincia salitrera peruana613. El plan original de atacar Iquique por mar y tierra no llegó a concretarse. En lugar de ello la ciudad fue entregada al comandante Juan José Latorre por el cuerpo consular residente en el puerto el 23 de noviembre de 1879, luego de un prolongado bloqueo614. Su decano, el cónsul norteamericano, fue el encargado de informar al jefe chileno que precisamente el día anterior las autoridades peruanas habían abandonado la localidad, quedando todo bajo el control de un cuerpo de guardias de la propiedad integrado por compañías de bomberos extranjeras. La conferencia con los cónsules extranjeros dio la luz verde a Latorre, quien a las siete de la mañana ordenó el desembarco en el puerto del Perú. Mientras ello ocurría, cientos de sus ciudadanos se embarcaban a bordo del Ilo con destino a Arica y el Callao (Fernández Larraín; Izquierdo Araya & Fuenzalida Bade, 1979, pp. 476-477). A pesar de la ocupación, las autoridades peruanas intentaron continuar la administración de Iquique desde Lima. Así, el 6 de diciembre el presidente Mariano Ignacio Prado decretó el cierre indefinido del puerto y prohibió además la exportación del salitre y bórax, que se consideraban riqueza peruana. Los contratistas del gobierno, en la elaboración del salitre, pagarían dos veces el importe despachado si trasgredían la norma emanada de Lima. Basándose en la opinión de expertos en derecho internacional, el gobierno del general Prado dispuso que los funcionarios judiciales de la provincia de Tarapacá se trasladasen a Tacna. Desde ahí debían continuar en el ejercicio de su jurisdicción a pesar de que sus archivos habían sido capturados por la fuerza de ocupación615. Iquique, ca. 1879 322

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