Guerreros civilizadores

reforzar la noción de que la virtud era posible, para todos, mediante el trabajo y la producción. Si analizamos detenidamente el proceso de ocupación de territorio boliviano y peruano por parte del Estado chileno, emerge, una y otra vez, la formulación del discurso de una «polis» civilizadora. Esto confirma, por cierto, la existencia de una suerte de «momento maquiavélico» en la apertura de cada nuevo territorio que la república de Chile cree estar liberando de la barbarie que lo precede. El estudio del comportamiento de las vanguardias estatales chilenas durante la guerra permite entender no solo el discurso civilizador de quienes asumen la tarea de integrar los territorios conquistados al «comercio universal del mundo», sino la absoluta necesidad de contrastar la superioridad moral de Chile frente a la decadencia de sus enemigos. Como bien sabemos, Bolivia y el Perú serán presentados como los vestigios de sociedades premodernas atrapadas entre el estatismo y la corrupción. Es entonces en los márgenes donde el Estado chileno refuerza su poder político y su autonomía económica, a la vez que reformula su republicanismo, que por ser individualista y competitivo, va tomando distancia, como observamos en el primer capítulo, de su americanismo previo. Como no podía ser de otra manera, el modelo de la ocupación de Lima y los departamentos de la costa peruana —presencia que se extiende desde enero de 1881 hasta agosto de 1883— es tributario del modelo de la polis civilizadora que el Estado chileno perfecciona entre Antofagasta e Iquique y de la experiencia que Lynch, futuro jefe político militar de Lima, extrae de su expedición de merodeo por la costa peruana. Lo sorprendente es que la combinación de un discurso republicano civilizador y unas prácticas militares brutales, como es el caso de la expedición Letelier a la sierra peruana, dará sus frutos en el largo plazo. La firma del Tratado de Ancón legitimará la posesión de una frontera que resultaba vital para la preservación política, económica e ideológica de la república de Chile. Este capítulo se propone analizar el discurso civilizador de las burocracias chilenas que van construyendo poder político en su avance en la frontera norte. Para lograr el objetivo estudiaremos los diferentes estadios de aquel accidentado periplo que culminó en la ocupación de Lima, un evento del cual daremos cuenta en la sección final de este libro. Asumiendo que el modelo de la ocupación atravesó por diversas etapas y sorteó múltiples desafíos, sostenemos que esta impresionante adaptabilidad está directamente emparentada con los pilares establecidos durante la 300

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