Guerreros civilizadores

Mariano Casanova El término civilización, que fue definido por primera vez en 1771, surge en el mundo occidental en estrecha asociación con el término religión. Es así que el primer texto que menciona la palabra en su sentido «moderno» —el Dictionaire Universel (Tevoux)— señalaba que aquella nueva forma de sociabilidad encontraba un aliado natural en la religión, la cual además de ser la primera impulsora de la civilización era un «útil freno de la humanidad» (citado en Starobinski, 1999). Teniendo en consideración esta temprana dependencia, Condorcet observaba que lo sagrado de la civilización tomaba relevo a lo sagrado de la religión, ya que el objetivo último de ambos era la reabsorción y desaparición de otras culturas dentro de la catolicidad de las Luces, de la misma manera como la empresa misionera había procurado reunir a toda la humanidad bajo la enseña de Jesucristo. Debido a su alianza con la idea de perfectibilidad y progreso, la palabra civilización no solo designará un complejo proceso de refinamiento de costumbres, organización social, equipamiento técnico y aumento de los conocimientos sino que se adueñará de una aurora sagrada que la hará apta para reforzar los valores religiosos tradicionales como — en una perspectiva inversa— para suplantarlos. La filiación entre el nacionalismo de estirpe católica, representado por Casanova, y el ideario republicano al cual intentó entroncarse residió en el hecho de que para ambos la apuesta era por la civilización. Este término, debido a sus múltiples interpretaciones, ha sido descrito como un territorio de permanentes disputas ideológicas383. El horizonte civilizador de la Iglesia, que presuponía una armonía entre el progreso material, la moral y la espiritualidad384, fue fundamental en la construcción del nacionalismo de estirpe católica que floreció durante la Guerra del Pacífico. El hecho de 173

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