Guerreros civilizadores

búsqueda de un mejor posicionamiento en un escenario público marcado por un intenso debate ideológico377. Bajo el liderazgo del arzobispo Valdivieso, la Iglesia se esforzó por mejorar la formación del clero, restablecer la vida comunal en las congregaciones, organizar las diócesis mediante reglas estrictas en la administración de los sacramentos, administrar mejor los registros parroquiales y promover las misiones rurales. Este proceso de reforma interna fue una respuesta al regalismo del gobierno y al dinamismo de una opinión liberal beligerante. Durante este proceso de renovación, irónicamente digitado por un cura ultramontano como Valdivieso, se promovió la circulación de material impreso. La compilación anual de todos los decretos, estatutos, edictos y pastorales de la Prelatura Diocesana corrió a cargo de El Boletín Eclesiástico. En el marco de un proceso con clara tendencia hacia la centralización del aparato eclesiástico, se determinó que cada parroquia mantuviera correspondencia con su obispo respecto a una serie de asuntos concernientes al culto y a su organización y recibiera, asimismo, circulares y pastorales del arzobispo (Serrano & Jaksic, 2002). Las pastorales —que jugaron un papel fundamental durante la Guerra del Pacífico— llegaban primero a los párrocos, quienes durante tres días debían colocarlas en las puertas de sus iglesias378. La intermediación entre la palabra escrita y la hablada estuvo en manos del párroco, que estaba obligado a leer extractos de las pastorales a sus fieles durante las fiestas de guardar y en misas con una concurrencia excepcional. La revolución organizacional iniciada por Valdivieso atravesó todas las esferas, incluso la pública. Una notable trinchera para los importantes combates de tinta y de papel en los que la Iglesia se embarcaría fue La Revista Católica. Fundada en 1843, la revista constituye un temprano antecedente de El Estandarte Católico, uno de los periódicos clave en la formación de opinión en torno a la Guerra del Pacífico (Bernedo, 2004; Mc Evoy, 2010). Cabe recordar que todos los anteriores avances en pos de la ilustración, la organización y la eficiencia de la labor pastoral, de ninguna manera significaron el declive de los rituales y de la oratoria sagrada (Serrano & Jaksic, 2002)379, la que se convirtió, como se hizo evidente en la novena a la Virgen del Carmen en la Catedral de Santiago a pocos días de declarada la guerra, en competidora directa de su homóloga republicana. En Hispanoamérica, el asunto de la libertad religiosa estuvo asociado al conflicto entre la Iglesia católica, la sociedad civil y los emergentes 171

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