llevó a sus casas para conmemorar un encuentro con la historia viva y con sus gestores349. La captura del Huáscar despertó en Chile un entusiasmo indescriptible. Luego del combate de Angamos, el 8 de octubre de1879, una curiosidad «inmensa y febril» por ver al monitor peruano con bandera chilena se apoderó de todo el país. En su viaje de incorporación a las fuerzas armadas del antiguo enemigo, el «buque altar» donde se había inmolado Prat fue fondeando en Chañaral, Caldera, Huasco y Coquimbo. En cada uno de estos puertos los habitantes acudieron en «romería» para verlo. Fue tanta la excitación que provocó la captura del legendario monitor entre la población chilena que en Valparaíso fue necesario organizar trenes especiales para trasladar desde el interior a las personas «de toda condición y sexo» que deseaban verlo. Es en este contexto que debemos ubicar la exposición de trofeos históricos del Huáscar organizada por Vicuña Mackenna en la ciudad de Santiago. Con el apoyo de Manuel Lira, el ex intendente logró reunir una interesante colección que consistía de un tornillo de la torre del monitor peruano, un par de caponas, una taza de servicio de Grau, su bandera particular y una corona de laurel regalada al marino por las damas de Lima. Bajo la dirección del ingeniero sueco Julio Bergman, dicha muestra tuvo por objeto acercar a un público masivo a la historia de una hazaña patriótica escrita «en eternos trozos de fierro, bronce y acero». Vicuña Mackenna opinaba que el pueblo de Santiago acudiría con «avidez» a «examinar», previo pago de veinte centavos los martes y jueves y un peso los domingos, los trofeos que representaban las glorias de la República de Chile. El Huáscar en Valparaíso tras el combate de Angamos, 1879 148
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