Guerreros civilizadores

Los periódicos, santiaguinos y provincianos, cumplieron un papel fundamental en la Guerra del Pacífico. Esto ocurrió no solo por la calidad del sistema comunicacional que floreció a partir de 1879, sino porque los hombres de prensa definieron lo público como instancia de socialización y mediación de lo individual y al mismo tiempo confeccionaron un mapa cognitivo de la guerra que Chile enfrentaba con sus vecinos. De esa manera la guerra adquirió un profundo significado que la ayudó a trascender los aspectos meramente económicos. Centro de noticias, organizadora de múltiples rituales patrióticos, integradora de valores divergentes, tribuna del pueblo, unas veces consejera y otra crítica del gobierno, además de núcleo de una retorica republicano-nacionalista, la prensa chilena lideró «el sentimiento popular» que, de acuerdo Bulnes, forzó a Pinto a declararles la guerra a sus vecinos (Bulnes, 1911, I, p. 136)305. A diferencia de la guerra contra la confederación, cada ciudad medianamente importante y una gran cantidad de pueblos poseían ya sus propios medios de prensa, lo que significó una expansión espectacular y riquísima de la opinión pública de la época. A la cabeza del sentimiento nacionalista a favor de la guerra iban dos diarios importantes de Valparaíso: El Mercurio y La Patria. Una serie de diarios fueron creados ex profeso para servir de instrumento a favor del pueblo en armas y en ciertas ocasiones, como fue el caso de El Nuevo Ferrocarril, para criticar las decisiones de La Moneda. Centenares de editoriales y artículos, publicados en Santiago y en las provincias, discutieron con lujo de detalles cada unos de los eventos que fueron marcando la Guerra del Pacífico306. Así, miles de chilenos y chilenas siguieron los avatares de los expedicionarios destacados en la frontera norte. Ese fue el caso de La Juventud de San Fernando que a pocos días del desembarco en Antofagasta se encargó de difundir la noticia a su público lector a través de un suplemento especial. Luego de leerlo la población sanfernandina se volcó a la plaza del pueblo, donde las campanas de la iglesia matriz anunciaron la buena nueva a los cuatro vientos307. A los pocos días de la «reivindicación» el periódico local publicó una serie de actas provincianas apoyando la guerra308. La Juventud también se encargó de enaltecer a los héroes patrios, como fue el caso de Prat, y destacó la actuación de la provincia en las celebraciones patrióticas. Con ocasión del triunfo chileno en Angamos las campanas de San Fernando se echaron al vuelo en ambos templos, algunos vecinos quemaron paquetes de cohetes, otros tiraron voladores, otros gritaban mientras la banda entonaba la 136

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