pueblo la voz del patriotismo», la tarea del comité patriótico consistió en «levantar el espíritu público». Durante el primer semestre de la guerra los miembros del comité de Santiago y del Manuel Rodríguez viajaron en una gira conjunta por Talca, Curicó, Chillán, Talcahuano, Parral, Linares y Concepción278. A través de sus múltiples representaciones patrióticoliterarias, las que les reportaron cinco mil pesos de utilidad, intentaron concientizar a la población sobre la justicia de la causa chilena. Leyendo las secciones que el periódico La Esmeralda de Talca le dedicó a las actividades de ambos comités es posible seguirle la pista a la troupe de artistas amateurs que fueron recibidos como verdaderas celebridades en cada ciudad en la cual se presentaron279. La visita de la caravana patriótica transformó la vida cotidiana de los vecinos de un conjunto de ciudades del Valle Central y sus alrededores. Una aproximación a la escena cultural de Talca, Talcahuano y Chillán en los meses posteriores a la declaratoria de guerra permite evaluar los efectos registrados en la sociabilidad provinciana a partir de la conflagración armada. La llegada de la delegación patriótica a la ciudad de Talca fue en verdad apoteósica. Miles de talquinos, entre los que se encontraba la banda musical local, abarrotaron la estación del tren para ver a los promotores de esa suerte de cruzada cívica interregional a favor de la guerra. En la noche de su arribo el intendente Vergara agasajó al grupo artístico con una «espléndida comida» en su residencia. Sin embargo, el evento central empezó la tarde del día siguiente con el discurso del presidente del Manuel Rodríguez, quien destacó la necesidad de apoyar a los soldados que peleaban por la honra mancillada de la patria. Al levantarse el telón del teatro donde se llevó a cabo la función principal a favor de la guerra, «un magnífico cuadro», compuesto de trofeos de guerra ordenados cuidadosamente alrededor del pabellón nacional, emocionó a un público multitudinario. En esa ocasión el auditorio provinciano que acudió a la cita patriótica disfrutó de una serie de piezas clásicas, entre las que destacaron el dúo de Norma para flauta y clarinete, el Souvenir de Pyrenees para violoncello, una fantasía para clarinete sobre motivos de la ópera Ballo in Maschera, algunos acordes de La Romanesca, la obertura de Romeo y Julieta, entre otras piezas más. A este repertorio clásico se añadieron algunas composiciones literarias escritas por los miembros del Manuel Rodríguez, una alocución poética de contenido patriótico, el himno «A la guerra» y la «humorística zamacueca 126
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