esfuerzo bélico (Sociedad de Socorros La Protectora, 1881). La administración de recursos para enfermos e inválidos derivados de la guerra y la atención a las viudas y huérfanos se constituyó en las tareas más importantes de esta institución. Liderada por Benjamín Vicuña Mackenna y con la presencia en su directorio de importantes personalidades de la talla de Carlos Walker Martínez, Macario Ossa, José Domingo Cañas, Ventura Blanco Viel y Ángel Custodio Vicuña, la Sociedad de Socorro La Protectora tuvo como meta proteger a todos aquellos que la guerra dejó en el desamparo247. La primera sesión se realizó el 15 de mayo de 1879, y su labor se extendió hasta 1885. Contando con los aportes de las provincias, de las colonias extranjeras y de los dividendos de la organización de fiestas y bazares, la asociación civil recolectó 15 322 pesos y 15 centavos durante su primer año de vida. El 14% de estos ingresos provinieron de los aportes realizados por vecinos de Santiago248. La Sociedad la Protectora ofició, también, de nexo entre las familias de los soldados y las autoridades estatales, cobrando los sueldos atrasados de los fallecidos en campaña, tramitando las asignaciones que la ley establecía para aquellos que no las habían recibido y haciendo efectivos los sueldos impagos y las gratificaciones de los licenciados por invalidez (p. 10). Además, se hizo cargo de remitir encomiendas para el norte y diseñó un sistema de correspondencia hacia dicha zona, despachando miles de cartas dirigidas a los soldados por sus familiares. La acción de la Sociedad Protectora encontró eco en La Serena, Cauquenes, Talca, Curicó, Linares y Chillán, y fue Valparaíso la primera ciudad de provincia en la que se constituyó oficialmente, bajo el nombre Sociedad Arturo Prat. Una manera de acercarse a la labor filantrópica de la Sociedad es leyendo sus boletines, que fueron publicados de manera regular en la prensa capitalina y provinciana. El 6 de febrero de 1880, por ejemplo, la asociación filantrópica franqueó 68 cartas, dio 350 pliegos de papel junto con sus sobres a las mujeres de los soldados y derivó tres casos de familias en estado de extrema pobreza a la Sociedad del Perpetuo Socorro249. En una carta enviada desde Antofagasta por Ramón Pacheco, secretario de La Protectora en la zona ocupada por las armas chilenas, el periodista comunicaba que había cumplido con la misión encomendada por los asociados. Entre las tareas realizadas por Pacheco estaba la redacción de informes a los familiares de los combatientes para mantenerlos al tanto del destino de sus seres queridos, la intermediación de las cartas que 118
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