Guerreros civilizadores

Sociedades conmovidas por cambios que también fueron tecnológicos se vieron trastocadas por procesos migratorios que generaron una cultura del desarraigo extendida a varios países del mundo. Resulta importante señalar que ante la cultura del individualismo y del materialismo que impregnó a un sector del liberalismo chileno se fortaleció la vieja tendencia asociacionista, la cual alcanzó su momento de gloria durante la Guerra del Pacífico242. III. ASOCIACIONES CÍVICAS Y LOS DILEMAS DEL FRENTE INTERNO A pocos días de declarada la guerra, los vecinos de Colchagua organizaron una junta de apoyo al ejército en campaña. Presidida por el intendente Manuel José Soffia, la asociación civil, con sede en San Fernando, se dividió en cinco comisiones: subsidios; ambulancias y provisiones de hilas; Guardia Nacional; amparo de las familias de los soldados ausentes; enganche y contingentes para el ejército expedicionario243. Unos meses después del ofrecimiento de los colchagüinos, los vecinos de Ancud declararon que «a pesar de su pobreza» ellos también estaban dispuestos a dejar «bien puesto» el nombre de su provincia. El aporte chilote, aseguraban, sería proporcionalmente mayor al de otros «pueblos más opulentos» de la república244. Si los expedicionarios eran generosos en «derramar su sangre» por la patria, la responsabilidad de los que se quedaban en casa era retribuirles por sus sacrificios245. Es así que el «modesto óbolo» de la sociedad de sastres de Santiago, la «pequeña ofrenda» de los habitantes de La Florida, el donativo en metálico de los jornaleros y carretoneros de Copiapó, la contribución al hospital de sangre de los vecinos de Coquimbo, la de los abasteros del matadero capitalino o la labor de las decenas de costureras que se reunieron en casa de Juana Ross de Edwards para coser gratuitamente ropa a los heridos, son parte de lo que Pedro Pablo Figueroa describió como el esfuerzo conjunto del «pueblo chileno» en aras de la defensa nacional. Fue el aporte del «pueblo a la patria» el que ayudó, de acuerdo a un editorial de El Constituyente, a sostener a «los defensores de la república»246. a) La Sociedad de Socorros La Protectora La Sociedad de Socorros La Protectora es un notable ejemplo del camino por el que transitaron las decenas de asociaciones civiles que apoyaron el 117

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