Guerreros civilizadores

Vicuña Mackenna, el mayor número de soldados voluntarios sobre las armas fue de 53 507, de los cuales 2174 fueron jefes y oficiales y 51 333 individuos de tropa (Vicuña Mackenna, 1883-1885, p. 613). El contingente civil que combatió en la guerra contra Bolivia y Perú estuvo conformado por los que prestaron sus servicios de manera voluntaria pero también y en un porcentaje mayor por los «enganchados». Así, campesinos pobres fueron capturados por los enganchadores de turno mediante una serie de métodos considerados ilegales. Zorobabel Rodríguez criticó la ausencia de un dispositivo legal que preservara los derechos de «los pobres rotos y campesinos» quienes eran tratados con el desprecio de siempre. Los reclutadores —«partidas de cabos» armados de «la terrible varilla de membrillo»— salían a la caza de hombres como si se tratara de perdices y guanacos. Sin embargo, estos transgresores de la ley tenían en las provincias más poder que un juez de letras, que un ministro de una corte de justicia e incluso que el mismo presidente de la república234. Mientras que bandas de música y grandes cantidades de vino cumplían la función de atraer a los que debían incorporarse al depósito de reemplazos, manadas de feroces perros perseguían hasta sus escondites a todos los que se negaban a ser enganchados (Sater, 1986, p. 79). Regimiento «Coquimbo» en Antofagasta, 1879 El viaje en tren de los batallones a través de diversas ciudades y pueblos de Chile promovió la integración entre las provincias (Vicuña Mackenna, 1883-1885, pp. 613-614)235. Mediante una serie de festividades y de agasajos se rindió homenaje a los cientos de soldados-ciudadanos que se dirigían al teatro de la guerra. En la madrugada del 24 de enero de 1880, una «masa compacta» esperó largas horas en la estación de Concepción 112

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