mayoría de la tropa que en 1865 custodiaba las playas, guarnecía los fuertes y tripulaba los buques nacionales era de origen chilote228. La búsqueda de raíces históricas en la tradición propia también puede observarse en Talca, donde un periodista relacionó el derrotero de «la heroica provincia» con eventos fundamentales en la historia de la república de Chile. En 1814 el pueblo de Talca sucumbió «cumpliendo su deber de bravos», y durante la revolución de 1859 la provincia del valle central «no fue de las últimas en acudir a la defensa de su honor» ni fue «indiferente al patriotismo que le legaron sus prohombres de 1810 y 1851»229. Un año después de esta proclamación de un legado considerado como único, un editorial publicado en un periódico de la provincia recordó con nostalgia la partida de los talquinos al teatro de la guerra, quejándose de que no se les permitiese enarbolar la bandera de su batallón en el campo de batalla. Una bandera que, en opinión del periodista, debía llevar inscrito «en caracteres de oro y plata» el nombre de Talca. El único responsable de esa humillación era el gobierno, que había tratado a la noble provincia como una «hija espuria», prohibiéndole llevar el nombre de sus queridos padres230. En cada uno de los pronunciamientos que con motivo de la declaratoria de guerra ocurrieron a lo largo y ancho de Chile se puede observar la imbricación del patriotismo local con un sentido de pertenencia a un colectivo nacional. En la guerra convivían dos identidades y ello, de acuerdo con el editorialista de La Esmeralda de Talca, era beneficioso para la causa de la república. El combatiente que iba a pelear aceptaba gustoso «dos responsabilidades»: una era el «honor al país» y la otra el «honor a su pueblo». Cada soldado peleaba por la bandera de su patria y por la bandera que llevaba escrito el nombre del «pedazo de tierra en que meció su cuna», porque era finalmente en la patria chica donde quedaban sus más «caras afecciones», su familia, sus hijos y sus amigos231. En los discursos pronunciados en Talca con ocasión del ingreso de Chile en la guerra aparecen una serie de temas relacionados con la guerra cívica cuya naturaleza y hechura ideológica hemos analizado previamente. Belfor Fernández, Miguel Emilio Letelier y Guillermo Feliú Gana fueron los oradores que con sus palabras impresionaron a la audiencia talquina. El carácter «rústico» de Bolivia y su «carencia completa de civilización» fue un tema que afloró en el discurso de Fernández, quien explicó en detalle los motivos de la guerra y la causa justa que Chile defendía. Era necesario que la provincia conociese las razones que habían forzado a La Moneda a 109
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