Género y conflicto armado interno en el Perú

incrementaron a siete. Aun así, hacia 1950 la economía campesina de Ayacucho se basaba en la agricultura y ganadería de subsistencia y en el pequeño comercio. En este contexto de cambios nacieron Lidia y Elena. Lidia nació el 27 de marzo de 1952 en el barrio de Carmen Alto de la ciudad de Ayacucho (Huamanga). Su padre, Nicanor Flores, nació en Ica y migró muy joven hacia Carmen Alto, en Ayacucho. Su madre, María Piedad Gómez, nació en Carmen Alto. Ambos se dedicaban al arrieraje y tuvieron siete hijos. «Anteriormente no habían muchas posibilidades de negocio y trabajo para ellos, por eso se dedicaban a esta actividad como su trabajo». Los arrieros eran «personas que se dedican a transportar productos de un lugar a otro en cortos y largos viajes según el cronograma del calendario o en cualquier mes del año, utilizando como medio de transporte las llamas, las mulas y caballos» (Velapatiño, 2003, p. 7). Según este autor, la arriería era considerada una actividad, oficio o profesión que demandaba un arduo trajín desde el inicio hasta el final de la actividad. Velapatiño documenta que durante los viajes cada integrante de la familia ocupaba un lugar fijo: el padre organizaba la carga y descarga de mercancías, y el padre y la madre se encargaban de comerciar las mercancías, mientras los hijos mayores ayudaban a acarrear. Esta actividad económica, en tanto estilo de vida, imprimió características específicas en la socialización de hombres y mujeres, así como en sus dinámicas económicas y sociales. En las memorias de su infancia, Lidia destaca que en las vacaciones de la escuela ella y sus hermanos acompañaban a sus padres, «de aquí llevábamos a la puna a vender frazadas. Nosotros mismos hacíamos tejer. Eso llevábamos, eso vendíamos por metros. La gente compraba eso para sus pantalones, para sus faldas». Lidia estudió hasta cuarto de primaria en una escuela de niñas de Carmen Alto. De esta etapa recuerda que los libros que usó fueron «Jorge y Beatriz», «Panchito» y «Coquito». También recuerda a su profesora y las actuaciones y bailes en los que participaba. Le gustaba usar su uniforme especial para los días de aniversarios y fiestas patrias: «Nuestra blusa especial era mostacita, después nuestra gorrita, una cristina, eso era con los botones con sello». Lidia dejó de estudiar cuando tenía catorce años: «Mi mamá se enfermó y yo tenía que trabajar para ayudar a mi familia». En otro momento de la entrevista Lidia me cuenta que también dejó de estudiar porque quedó embarazada de su primera hija, de la cual tuvo que hacerse responsable sola. Lidia me contó que a ella le gustaba estudiar y 99

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx