también le gustaban los negocios, pero debido a la urgencia familiar optó por los negocios. Muchos años después, cuando tenía veinticinco años, Lidia se casó con Felipe Huamán Flores, quien fuera natural de Carmen Alto y se dedicaba al comercio de animales. Tuvieron cinco hijos. Lidia cuenta: «Mi suegra me buscaba para su hijo. Sus hermanas me hablaban para que yo acepte a su hermano, me decían “mi familia te quiere”». Conversando con ella, llegamos a la conclusión de que la familia de su esposo la miraba con expectativa y agrado porque, como ella dice, «Yo era bien trabajadora». En este caso, la ética del trabajo se volvió decisiva en las relaciones y alianzas familiares. Desde que Lidia se casó, trabajó junto a su esposo en el arrieraje, el trabajo era una actividad compartida. Lidia vivió con su esposo diez años, hasta que este fue detenido de forma arbitraria y luego asesinado. Lidia quedó viuda cuando tenía 37 años y seis hijos, incluyendo una bebe con pocos meses de edad. Ante estas circunstancias, ella retomó sus actividades como comerciante para mantener a su familia y poder educar a sus hijos. Se inscribió en ANFASEP a fines de 1984. En el año 2000 decidió dedicarse más a las actividades de la organización y fue así que asumió el cargo de presidenta por dos períodos: 2005-2006 y 20072008. Lidia se mantiene como integrante activa de ANFASEP y sigue buscando justicia y sanción para el policía que asesinó a su esposo. Elena nació el 13 de agosto de 1958 en el distrito de Vilcanchos (Víctor Fajardo, Ayacucho). Su padre fue Martín Gonzales y su madre Julia Chinguilla, ambos naturales de Vilcanchos. Elena vivió su infancia en su comunidad junto a sus padres, cinco hermanos y dos hermanastras. Sus padres se dedicaban al pastoreo de animales, «Mi papá y mi mamá eran familias pobres que no tenían su sustento, entonces eran dedicados a pastear ganado, eran pastores, pasteaban de las personas que tenían ganados». Su padre también viajaba a la costa para trabajar en las haciendas de la zona y su madre se dedicaba al pastoreo de los animales y al cuidado de sus hijos. Elena dice «yo me recuerdo de eso, mi mamá cuando pasteaba, yo ya tenía mi hermanita, en época de lluvia no podía llevarnos a las dos, como no podía llevarnos a las dos a mí me dejaba amarrada en mi choza, amarradita me dejaba. Como era tiempo de lluvia había tuna, a mí me dejaba mi comidita, amarradito para no salir afuera o desaparecerse. Porque una niña puede salir, puede irse donde sea, seguramente pensando en eso me dejaba amarradita. Eso yo me recuerdo de mi infancia». La 100
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