Género y conflicto armado interno en el Perú

terroristas, y para cada clasificación se ha construido un tipo de memoria. Lo particular de esto es que cada memoria fija a su vez una identidad. Este artículo cuestiona la construcción de estos estereotipos. Para ello he analizado las vivencias y circunstancias previas al conflicto armado de un grupo de mujeres que fueron directamente afectadas por el conflicto armado: las presidentas de la Asociación Nacional de Familiares de Secuestrados, Detenidos y Desaparecidos del Perú (ANFASEP). Entiendo por presidentas a las mujeres que han ocupado cargos directivos dentro de esta asociación. A nivel teórico-metodológico debo precisar que mis instrumentos de investigación fueron cualitativos. Para el diálogo que entablé con las presidentas de ANFASEP opté por trabajar sus historias de vida, pues «una historia de vida recopilada por medio de la entrevista oral es el resumen condensado de una historia social individual, es también susceptible de ser representada de innumerables maneras en función del contexto en el cual es relatada» (Pollak, 2006, p. 30). Además, usé fuentes escritas como el cuaderno de actas de ANFASEP (desde su fundación hasta la actualidad) y los testimonios y documentos que las presidentas de ANFASEP entregaron en su momento a la CVR60. En las entrevistas dialogamos con ellas sobre sus vidas previas al conflicto armado interno —su infancia y el inicio de su maternidad—, pero estas narraciones se vieron impregnadas de memorias del conflicto. Así, constatamos que sus identidades están conformadas por el diálogo y reciprocidad constante entre sus memorias del pasado y del presente, y entre sus memorias heroicas y sus memorias de víctimas, donde sus noción y reconocimiento como integrantes de ANFASEP ha adquirido connotaciones distintas a lo largo del conflicto y posconflicto armado. Sommer (2005) en el análisis de los testimonios brindados por Rigoberta Menchú a sus distintos entrevistadores, sugiere que trabajar con narraciones sobre las memorias de las mujeres que vivieron directamente conflictos armados implica un proceso consciente e inconsciente, voluntario e involuntario de quien narra, pues debe de reordenar, jerarquizar, silenciar y nombrar algunos episodios en relación a otros. A su vez, quien escucha —en este caso la investigadora— también elabora otro proceso de resignificación de la historia que le ha sido narrada. La investigadora o investigador llega a ser no solo testigo, sino también participe en «conversaciones» de las cuales su propia narrativa jamás podrá independizarse. Así, los temas de memoria implican un doble proceso de resignificación de las memorias de la entrevistada y de la 87

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