CUESTIONANDO ESTEREOTIPOS: LAS PRESIDENTAS DE ANFASEP Y SUS ESPACIOS PLURALES DE ACCIÓN ANTES DEL CONFLICTO ARMADO INTERNO Mercedes Crisóstomo Meza INTRODUCCIÓN El informe final de la CVR ha precisado que la mayor parte de víctimas de ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas y torturas fueron hombres. Lamentablemente, buena parte de ellos ya no están con vida para contar sus narraciones de los hechos de violencia que vivieron durante los años del conflicto armado y fueron las mujeres quienes tuvieron el «mandato de la memoria». Por ello, la mayor parte de personas que acudieron a las distintas oficinas de la CVR a dar sus testimonios fueron mujeres. Sus narraciones estuvieron centradas en dar a conocer lo que les pasó a sus esposos, padres o hijos; además, muchas narraron sus testimonios buscando verdad, justicia y reparación. Precisamente pensando en las mujeres peruanas que vivieron directamente el conflicto armado y que tienen una larga trayectoria de demanda por verdad, justicia y reparación me pregunto: ¿cómo eran sus vidas antes del conflicto armado interno? Mi análisis de los estudios que se han hecho en el Perú me lleva a concluir que no ha habido elementos empíricos para responder a esta pregunta. Es más, sobre la base de este desconocimiento se han generado conclusiones imprecisas y poco vinculadas con la realidad, lo que ha llevado a generar, involuntariamente, estereotipos. En general, se ha encasillado a estas mujeres en roles y espacios definidos y fijos: mujeres víctimas de graves violaciones a los derechos humanos; mujeres heroicas y líderes que han sabido y podido sobrevivir al conflicto armado; y mujeres que se han involucrado en grupos subversivos. Esto ha generado la construcción estereotipada de mujeres como solo víctimas, heroínas o 86
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx