Género y conflicto armado interno en el Perú

establecer esta nueva verdad. La dirigente Mercedes Calcina, de la misma manera, aprovechó la ocasión de la audiencia pública para clarificar las verdaderas razones de su detención. Al inicio de su presentación, ella ya había precisado que su narración era la verdadera historia de lo ocurrido: «quiero hoy día dar mi testimonio lo que las mujeres verdaderamente en el departamento de Puno hemos vivido», dijo. Ella tiene plena conciencia de que se debe cambiar la historia de lo que sucedió durante el conflicto en Puno. Señala lo siguiente: [...] he llegado a las empresas asociativas a organizar a mis compañeras campesinas, donde la represión, los policías, me trajeron, me acusaron de Sendero Luminoso. Porque era difícil organizar a las hermanas campesinas. Donde hemos pasado momentos difíciles por querer que nuestras hermanas campesinas se organicen. Donde en el fundo Huayrapata fui a hacer juramentar a la junta directiva del club de madres, me trajeron acusándome de Sendero Luminoso. Me trajeron dos policías en una camioneta. Al momento de hacer juramentar a la junta directiva del club de madres llegaron, porque una parte de fedatarios querían organización y otra parte no querían. Y entonces me acusaron de Sendero Luminoso. Mercedes Calcina analiza las razones de su detención y da también una explicación política. Al igual que Janampa, describe su detención relacionándola con sus actividades gremiales. A pesar de encontrarse en medio de una coyuntura de guerra, entre dos fuegos, ella no dejó de trabajar en la organización de las mujeres campesinas de Puno. Calcina dedica el 56% de su testimonio a presentarse a sí misma como dirigente legítimamente elegida por las demás mujeres. Por otro lado, las «madres» y la «joven» Celestina hicieron repensar el pasado desde otro enfoque. Ellas dieron cuenta de los sentimientos de la gente durante los años del conflicto. Hablaron del miedo: sus vidas estaban en las manos de los actores armados; de la soledad: nadie confiaba en nadie; de la desprotección: no había a quién recurrir en busca de ayuda; del sufrimiento: relataron lo sucedido a sus familiares y a otros miembros de su comunidad. Todas coincidieron en señalar la importancia de poder hablar sobre lo que padecieron. Tanto Nemesia como Celestina dan nombres de las personas que fueron asesinadas. Sus testimonios se vuelven subversivos cuando dan cuenta de las pérdidas materiales: sus bienes fueron quemados o destruidos, se llevaron sus animales, lo perdieron todo. Asimismo, sindicaron a los militares como los principales responsables de estos saqueos. Estas denuncias 67

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