Género y conflicto armado interno en el Perú

representa para ellas la voz de ese sector. Esta autoridad para hablar en nombre de los demás se las da su condición de líderes, elegidas por sus bases, como ellas mismas señalan a lo largo de sus testimonios. 5.2. Las madres La presentación de las mujeres que he agrupado como las «madres» es un tanto diferente. Olga Huamán, a diferencia de las lideresas, solo se dirige a los comisionados y no a todo el público; pero establece en su presentación que lo que contará es lo que también le ha pasado a otras personas como ella. Se está identificando con el grupo de víctimas creado en el marco establecido previamente por la CVR. Así inició su testimonio: «Muy buenas tardes señores comisionados. Yo soy Olga Huamán Canales y he venido a dar mi testimonio, lo que a mí también me ha pasado». Por su parte, Nemesia Bautista se dirige a los comisionados, a quienes identifica como autoridades, y al público presente. Se presenta como la esposa de Bernabé Huahua. Al igual que Huamán, se identifica con el grupo de víctimas señalando que ella también va a contar su historia: «Señores de la Comisión de la Verdad, señores autoridades, yo les saludo a todos y a todas los que están acompañándonos aquí los saludo. [...] también voy a contar algunas palabras: mi esposo era profesor de Jicamarca, en el trabajo de mi esposo era muy buscado porque era profesor. De Sendero Luminoso lo buscaban, porque era secretario del sindicato, y entonces empezaron a buscarlo por su nombre, diciendo dónde está ese terrorista Bernabé Huahua Chumbes». Nemesia se sitúa en segundo plano y pone por delante el caso de su esposo desaparecido, a pesar de que ella fue detenida arbitrariamente y violada sexualmente durante la detención. Ambas mujeres se presentan para narrar lo sucedido a sus esposos e hijos. 5.3. Las jóvenes El inicio del testimonio de las jóvenes es breve. Celestina y Silvia son hermanas y explican que eran niñas durante el conflicto: Celestina debe haber tenido quince años en aquel entonces y Silvia solo nueve años. La primera prácticamente no saluda y adelanta que la suya será una narración muy triste, que no se refiere a un evento particular sino a toda una vida triste: «Soy Celestina Flores Zevallos, soy de Chapi, Oronjoy, voy a dar un testimonio de la vida tan triste que he pasado y voy a contar en quechua». 63

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