camino correcto y de que ella, desde la imposición, es una mujer ejemplarizante para otras mujeres. Todo claro está bajo la ortopedia del marxismo. Las grietas de este discurso inducido se hacen evidentes cuando Saturnino, en el apartado sintomáticamente titulado «Huillca y su mujer. Conversaciones», da cuenta acerca del malestar de su esposa ante su participación sindical. En conclusión, esta primera voz de una mujer en la narrativa testimonial no encuentra una adecuada plataforma enunciativa, pues está sujeta a un determinado «régimen de representación». Esta es una voz que encarna a un actor social que padece un doble grado de subalternidad, en tanto su identidad la adscribe como indígena y mujer. Esta subalternización procede de dos modos: anula su tradición cultural, al reducirla solo a «compañera de la lucha», y la restringe al imponerle roles en su identidad de género, esposa y compañera del militante. Este testimonio evidencia una subalternización patriarcal eurocentrada de cuño marxista. Con el tipo de preguntas con las que es «acosada» y por la manera en que se conduce la entrevista, el gestor del proyecto habla por ella y no lo deja hablar por sí misma. 2.2. El testimonio de Asunta Quispe Huamán: antropología y género en el Cusco Asunta, mujer de Gregorio es el escueto título del testimonio de Asunta Quispe Huamán, una mujer cusqueña, quechuahablante, analfabeta50. Su relato fue publicado como parte complementaria al testimonio de su esposo Gregorio Condori Mamani. La voz de Asunta es presentada en segundo plano, similar al caso de Agustina. En las portadas y contraportadas de varias ediciones revisadas no hay referencias que indiquen que en el cuerpo textual existe un testimonio adicional. Si las marcas paratextuales más externas no la hacen notar, es recién en el índice y la nota preliminar que se repara en su testimonio. A pesar del título excluyente del libro, Gregorio Condori Mamani. Autobiografía51, los gestores del testimonio afirman que «Esta es la historia auténtica de Gregorio Condori Mamani y de Asunta su mujer [...] que hace más de cuarenta años migraron de sus comunidades de origen hacia la ciudad del Cusco» (Valderrama & Escalante, 1977, p. 13). En la nota preliminar, los antropólogos cuentan que conocieron a Gregorio y Asunta en 1968 en Coripata (Cusco), asentamiento en el cual vivían estos. En aquella época, Gregorio trabajaba como cargador y Asunta tenía un 47
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