representacionales, aquel testimonio estatalmente institucionalizado para representar los valores sancionados por instituciones estatales, como el que se encuentra en cierta producción testimonial en Cuba y Nicaragua. Además, existe una coincidencia ideológica en el plano político entre testimoniante y testimonialista que salda cualquier conflicto ético, pues hay una convergencia de intereses entre uno y otro. La imagen que proyecta Huillca de sí mismo, promovida por Neira, es la imagen de un héroe de una épica de lucha social. Huillca es la encarnación del indígena campesino que ha tomado conciencia de la lucha de clases y deviene en sindicalista. Como desarrollé en un apartado anterior, en las ciencias sociales de fines de la década de 1970 surge una vertiente marxista que será hegemónica y que no tendrá sintonía con una antropología más preocupada por la dimensión cultural que de modo temprano aparece como posibilidad y que el testimonio supo acoger. Este es el marco sociocultural en el que se inscribe Hugo Neira, quien instrumentaliza el método etnográfico, la antropología testimonial, para apuntalar la agenda marxista. Bajo esta tendencia, la voz de Agustina, la esposa del sindicalista, no encontrará el canal adecuado para expresarse. El único apartado del libro en el que aparece su nombre es en la presentación de su testimonio: «Agustina Huaquira Mamani, la esposa». El marxismo al explicarse el mundo solo a partir de la categoría de clase obviaba no solo la matriz cultural sino también la matriz de género; además, no fue su preocupación la construcción de los imaginarios, subjetividades e identidades individuales. Ni la retórica marxista ni la culturalista «objetó tampoco la subordinación de las mujeres frente a los hombres. La participación de las mujeres en la política no fue tomada en cuenta [...], ocuparon una suerte de punto ciego dentro de la retórica clasista» (De la Cadena, 2004, p. 214). Por esta razón, es sintomático que Agustina no exprese a partir de una agenda propia que dé cuenta de su percepción sobre el mundo, toda la dimensión de su problemática como mujer o simplemente sus intereses, sino solo como compañera, apéndice del héroe sindicalista. La actitud de ella debe ser la de una mujer comprensiva que brinda apoyo incondicional desde el único rol de mujer que puede desempeñar, en su caso esposacompañera: «¿Con conformidad y paciencia siempre la comida se la has preparado?», pregunta en un momento el gestor testimonial. Lo que se le está imponiendo a Agustina es un «régimen de presentación». Como ha expresado Stuart Hall, las representaciones están investidas de poder: 45
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