Género y conflicto armado interno en el Perú

percibida con investigaciones académicas “apolíticas”» (De la Cadena, 2004, p. 210). El desborde de la antropología indigenista y la irrupción del testimonio representaban la promesa de otro paradigma que superase la oposición excluyente de tradición/modernidad. Los testimonios mostraron meridianamente cómo las identidades no eran estáticas ni esenciales sino dinámicas y adscritas al mismo tiempo a prácticas modernas y tradicionales. Lamentablemente, aquel temprano paradigma intercultural se frustra por el lente marxista y tendrá que esperar unas décadas. Degregori y Sandoval mencionan que algunos de los trabajos de Rodrigo Montoya o John Murra fueron a contracorriente de esta perspectiva reduccionista. Pero Degregori y Sandoval no reparan en la veta testimonial, que apuntala —si bien desde una posición menos protagónica — la posición de una antropología que daba importancia al relato de vida y al sustrato cultural, y a una perspectiva pluricultural que recién se podrá desarrollar a partir de la década de 1990. Entonces, el testimonio no solo posará su mirada en el hombre indígena del Ande de la narrativa indigenista y la antropología culturalista que marca la agenda de ambas como proyectos de matriz indigenista; otras comunidades mucho más subalternizadas que ni siquiera habían alcanzado a ser visibilizadas por las élites intelectuales progresistas en sus agendas investigativas, también ocuparon la atención del testimonio. Me refiero a la comunidad afrodescendiente y a grupos minoritarios o grandes mayorías en una posición de secular subordinación, como las mujeres. En relación a la narrativa testimonial, es revelador acotar cómo entre los primeros testimonios publicados en el Perú destaca la voz de un campesino afrodescendiente en Erasmo Muñoz: yanacón del valle de Chancay (1974), proyecto de José Matos Mar y Jorge Carbajal. En ese mismo año, 1974, muy tímidamente y como apéndice, emerge la voz de Agustina Huaquira Mamani, esposa de Saturnino Huillca, sindicalista cusqueño protagonista de Huillca: habla un campesino. Tres años después hallamos a Asunta Quispe Huamán en Gregorio Condori Mamani. Autobiografía (1977). Finalmente, cerrando la década de 1970 se publican los testimonios de mujeres urbanas en Ser mujer en el Perú (Andradi & Portugal, 1978) y Cinturón de castidad. La mujer de clase media en el Perú (Barrig, 1979). El margen de representación de las mujeres, en estos dos casos, se abrirá ampliamente. El testimonio, por sus propias dinámicas internas de producción, hace inevitable y espontánea la generación de mayores espacios de 41

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