Género y conflicto armado interno en el Perú

construido lentamente en el diario vivir y el diario negociar con el Estado y el mercado antes de la guerra. En palabras de una de las dirigentas citadas en el estudio: «Nosotros cuando hemos nacido en nuestras tierras teníamos mucha capacidad, mucha fuerza para nuestro desarrollo, no pedimos al Estado nada… sin pedir a nadie, sin vaso de leche, sin Pensión 65 hemos crecido». Crisóstomo entiende esa capacidad y fuerza para el desarrollo propio y autónomo frente a las políticas asistencialistas de Estado (vaso de leche, Pensión 65) como resultado de la sólida ética del trabajo femenino particular en los Andes, así como de los procesos de migración que derivaron en cambios en los roles de género. De ello dan cuenta las gestiones bancarias y municipales que las dirigentas mismas realizaron para obtener los préstamos que requerían, ya sea para la compra de sus casas o para la ampliación de sus negocios. La formación misma del colectivo de ANFASEP y la construcción de su local pueden verse asimismo como resultado de esa agencia, establecida a lo largo de los años en la lucha diaria de las mujeres en sus propias comunidades. El apoyo decisivo de este colectivo a la fundación de la Coordinadora de Nacional de Derechos Humanos y, ya en la etapa pos-CVR, a la construcción del primer lugar de la memoria en el país (museo de la memoria de ANFASEP) y más recientemente a la promoción de la base militar Los Cabitos como nuevo lugar de la memoria en Ayacucho, representarían renovadas instancias de agencia labradas en la interacción con ONG y la CVR, pero no instancias inaugurales. En este artículo se procede, pues, a desconstruir de modo persuasivo algunas imágenes de madres andinas congeladas en el imaginario nacional, y al hacerlo logra perturbar la autoridad que detenta el discurso de estereotipificación hegemónico criollo del que la autora no se extrae. Por otro lado, si la ciudad letrada fija la representación de actoras de la guerra en una propuesta binaria de «guerreras» o «víctimas», en este estudio se sugiere los modos como se constituye el exceso o el deslizamiento del segundo estereotipo, y al hacerlo, lo descompone. En cuanto a los silencios propios de los trabajos de la memoria, uno de los recuerdos que comparten este grupo de testimonios tan diversos en términos generacionales, sociales y políticos, es el de «la necesidad» que expresan las testimoniantes a lo largo de su historia «de estar al lado del esposo», a pesar de que, según se observa, la propia experiencia relatada por las dirigentas evidencia lo contrario. Que este sea uno de los denominadores comunes en el recuerdo de mujeres cuyas identidades han 155

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