Género y conflicto armado interno en el Perú

Consideremos sin embargo que dada la naturaleza de la represión sufrida, las memorias silenciadas (Pollak) que pudieron asomar en dichas audiencias podrían haber sido nuevamente enterradas antes de convertirse en historia reescrita, como sospechamos habría ocurrido, dada la fuerza hegemónica que la negación de la violencia sigue teniendo en el país. No estaría demás señalar asimismo que la memoria traumática que aflora, atraviesa y reorganiza el presente del testimoniante y del escucha referidos por Macher tampoco es suficiente por sí sola para tener un impacto transformador en una sociedad de dimensiones tan particularmente autoritarias y violentas como la peruana, como lo evidencia el apoyo masivo del que sigue gozando el fujimorismo en el Perú. Estas observaciones se enmarcan dentro de la crítica al concepto de «buen recordar» que representa el análisis y la propuesta de Macher. Según el «buen recordar» los trabajos de la memoria conducen a descubrir la verdad oculta como paso previo y necesario para el reconocimiento y la sanación de una herida colectiva infligida en el pasado por fuerzas externas al tejido social. Este buen recordar confía en que el progreso político y social es posible siempre y cuando los trabajos de la memoria logren recuperar el pasado herido y traumático, y por eso mismo para pasar a su reconstrucción sanadora en la verdad, es decir, a la luz de esta verdad descubierta104. Desde el «buen recordar» que informa este estudio, la verdad oficial que habrían desmentido las mujeres quechuas públicamente en 2002 constituiría el punto de partida para la construcción de una nueva historia de justicia y democracia en el Perú, representada precisamente por ese empoderamiento de los sujetos femeninos que habría ocurrido en el proceso mismo de testimoniar. No se puede negar que hay, en efecto, un concierto de elementos surgidos en la sociedad peruana post CVR que podría sugerir que este proceso se estaría dando entre los movimientos sociales y los colectivos políticos activos, sobre todo entre los jóvenes de Lima y las regiones, recientemente agrupados en torno al anti-fujimorismo, los diversos lugares de la memoria gestionados en Lima y en las zonas más golpeadas por la violencia política, y las diversas producciones performativas y académicas memorialísticas en curso. Sin embargo, si fuera cierto que esa nueva historia se está reescribiendo, su contraparte necesaria —la «historia oficial» referida— habría sido ya seriamente debilitada y las historias alternativas estarían pugnando por hegemonizarse. Sin embargo, como bien sabemos, esto no ha sucedido. 153

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