género— y evaluar de qué manera lo no dicho parece subvertir la temporalidad lineal que sirve de estructura al libro. TEMPORALIDADES Como representantes de la subalternidad femenina de los setenta testimonian Agustina Huaquira, esposa del sindicalista cusqueño Saturnino Huillca, quien habla bajito y jaloneada por la agenda del entrevistador letrado y varón; y testimonia también Asunta Quispe Huamán, la esposa del cargador cusqueño Gregorio Condori Mamani, cuya historia captó el interés de numerosos lectores peruanos y extranjeros en su época. En estos testimonios tempranos, que examina Eduardo Huaytán en «Impugnaciones y ampliaciones de la narrativa testimonial peruana», los nombres y las identidades propias de Agustina y Asunta parecen ser poco significativos para sus entrevistadores, más allá de su calidad de «esposas de» cuyo deber es atender y acompañar incondicionalmente a sus maridos. Encrespa al lector y lectora contemporánea la violencia simbólica que ejerce el hombre letrado sobre la mujer indígena del primer testimonio, quien, como señala Huaytán, se impone sin ambages desde el inicio silenciándola, amonestándola e invisibilizándola en el cuerpo mismo del testimonio. La tesis que nos plantea el autor de este artículo es que el testimonio que surge en los años sesenta desde la antropología y en el que se inscriben los de Agustina y Asunta es de una vocación marcadamente masculinista, y que la plataforma representacional democratizadora que el testimonio como género discursivo propuso sería profundamente cuestionable al no incluir a las mujeres, o en el caso de incluirlas —como en los testimonios que enfoca Huaytán— hacerlo minimizándolas y violentándolas simbólicamente. Es el caso de Huillca: habla un campesino peruano, editado por Hugo Neira (1974), en el que Agustina es invitada a participar solo en la medida en que sirva al objetivo de Neira, que es el de hacer del sindicalista Saturnino Huillca un héroe más para el panteón marxista local. De este marco maestro derivaría el tipo de preguntas cerradas que le formula Neira a su entrevistada, y que cita con gran eficacia persuasiva Huaytán. Vale la pena reproducir algunas de las preguntas para dar cuenta de cómo funciona esta práctica de violenta interceptación de la voz femenina, tan común en los testimonios de la época101. La primera de ellas se formula para reiterar el rol incuestionablemente femenino de atención al varón que la esposa 149
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