beneficio de la revolución, razón por la cual también estos cuerpos deben «travestirse» tanto física como ideológicamente para la guerra. De alguna manera deben invisibilizarse, puesto que son cuerpos que han sido marcados por la cultura patriarcal como objetos de deseo y de reproducción. La pintura que se muestra a continuación (figura 2) está divida en dos planos: en lo alto, el líder; y, abajo, las masas. El camarada Gonzalo está encarnando al sol96 y otra vez observa desde lo alto a las masas, que van llegando del campo a la ciudad con banderolas que aluden a la lucha y fusiles en alto que anuncian el enfrentamiento para lograr la toma del poder, mientras que los representantes de los poderes del Estado se hincan de rodillas en posición de derrota. Figura 2. Gonzalo y las masas Fuente: Museo Histórico de la DINCOTE, Lima. Esta omnipotencia y omnipresencia del líder puede ser leída como el cuidado sobre sus hijos-militantes (función paterno-pedagógica) y, por otro lado, es el regente: el gran hermano que vigila las acciones de sus militantes para que no se desvíen de la «línea correcta». En cuanto a las masas, es difícil distinguir el género de sus miembros. Él está en las alturas, en el cielo, y representa, en la iconografía comunista, la esperanza de un día nuevo; ellos, los combatientes, están en la tierra haciendo la revolución. El cuadro apela a una mística religiosa. El sol abarca la pintura como si fueran los brazos del líder, que acogen o controlan la revuelta. 3.3. Pedagogía-jerarquía Si en la pintura anterior se enfatiza la lucha, en la que sigue, «1ª Escuela Militar» (figura 3), lo que se imparte es la ideología97. En ella, a la espalda del profesor/líder están las figuras de las cuales se alimenta el discurso: Marx, Lenin y Mao, encarnadas o teorizadas por el líder en el «pensamiento Gonzalo». Es decir, Gonzalo es aquel que puede leer, 132
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