Género y conflicto armado interno en el Perú

que cualquiera podría tomar un pincel y difundir las ideas del partido, y de que todos pueden ser partícipes del cambio. En varios afiches hay alusiones al muralismo (brazos y puños grandes en relación con el cuerpo) o a otras tradiciones más clásicas como la superposición del líder que observa en el cuadro de Delacroix, La libertad guiando al pueblo (1830). En la iconografía senderista, los burgueses son reemplazados por indígenas alzados en armas, lo que ya da una idea sobre su producción plástica. Si bien por un lado se recoge una tradición campesina, por otro se asumen moldes más clásicos cuya iconografía se utiliza en otras representaciones. Por ejemplo, en el caso de las mujeres combatientes estas son representadas vinculadas a un origen o ascendencia andina, debido a que el PCP-SL asumió que la guerra que dirigía era principalmente campesina, conforme los planteamientos de Mao. No obstante, muchas de las mujeres senderistas, más allá de su origen étnico o social, desarrollaban actividades vinculadas al espacio urbano y al incorporarse al PCP-SL pasaban a asumir los intereses de la clase proletaria y una posición ideológica. 2.4. El museo de la DINCOTE Parte de las imágenes analizadas en este trabajo se encuentran en el museo-biblioteca Mayor Carlos María Vereau Asmat, de la División Nacional Contra el Terrorismo (DINCOTE). Este museo funciona desde 1996 y exhibe un conjunto de piezas incautadas durante el conflicto armado interno en diversas estancias y locales intervenidos, así como otras producidas en las cárceles peruanas donde fueron recluidos los militantes de Sendero Luminoso85. No obstante, su denominación de museo puede ser controversial, puesto que no está abierto al público86, por lo que más bien sería una especie de espacio privado a cargo de una dirección de una institución pública —la Policía Nacional del Perú— que alberga una colección de piezas relativas al conflicto armado interno. Solo se puede ingresar con un permiso de la dirección87, debido sobre todo al impacto que, según ellos expresan, pueda causar en los jóvenes ver este tipo de objetos o leer estos documentos, que no consideran parte de la producción cultural del PCP-SL, sino mera propaganda ideológica. Es decir, ponen de relieve el riesgo o peligro potencial que representan en su condición de propaganda y obvian su valor cultural como documentos. Se puede afirmar, como señalan Ulfe y Ríos, que la DINCOTE «mantiene como un botín de guerra en dos salas los objetos de arte, las fotografías, los documentos y los libros que fueron confiscados a los miembros de 128

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