Para ello el discurso del PCP-SL se vale de la oralidad: proporciona información relevante y de manera repetitiva e instructiva sobre consignas y símbolos que muchas veces no son comprendidos íntegramente pero que son efectivos para criticar la situación en que viven los sujetos. Según los autores se trata de una estrategia totalmente opuesta al sistema de educación que aplicaba el Estado peruano en las escuelas, caracterizadas más bien por subrayar el factor escritural sobre el oral. Al mismo tiempo, sin embargo, esta estrategia de repetición y sumisión memorísticas pone en contacto a la estrategia de Sendero con el sistema escolar peruano, y de esta manera los documentos, los grafitis y la propaganda senderista fueron efectivos como contratexto ante el discurso oficial de aquellos años y superpusieron su discurso sobre un campo ya abonado por el propio sistema. 2.2. Género e ideología: el Movimiento Femenino Popular En el texto Marxismo, Mariátegui y el movimiento femenino80, de abierta filiación senderista, se revisa la caracterización que se ha dado a la mujer a lo largo de la historia y su exclusión como protagonista. Se propone además la politización de las masas femeninas desde una propuesta de clase, alejándose de lo que denominan la tesis burguesa de la liberación de la mujer, «en cuyo fondo se oculta la contraposición de hombres y mujeres por el sexo y se camufla la raíz de la opresión de la mujer»81. De este modo, se evidencia que hay una reflexión sobre la importancia de la militancia femenina, pero al mismo tiempo se revela la diferencia radical que se establece con un feminismo de izquierda, que, desde la década de 1970 venía luchando en el Perú por la participación de la mujer en el ámbito público y por su liberación sexual, hecho que parece condenar el PCP-SL. En la página web El Sol Rojo82, que difunde los documentos de la organización, se puede leer: ¿Qué tipo de movimiento femenino impulsar y apoyar? Pregunta que tiene vital importancia cuando se sienta, ampara y difunde el feminismo burgués a tambor batiente. La respuesta es una y concreta: un movimiento femenino popular verdadero no puede construirse y desarrollarse sino desde la posición de la clase obrera, desde el marxismo, y como partes del movimiento popular de cuya liberación depende la emancipación de la mujer. Un movimiento femenino popular solo puede surgir, por tanto, sustentado en el marxismo-leninismo; lo que en nuestra patria quiere decir basado en el pensamiento de Mariátegui. 126
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx