Estas mujeres tomaron las armas (ideológicas o militares) y participaron del conflicto armado, de tal forma que el mandato social de ser madres — y, por tanto, de vincularse con la vida— estaba siendo cuestionado, o reprimido, en ese momento. El papel de la madre abnegada y sufriente quedaba entonces sepultado durante la guerra en la narrativa del grupo, y posteriormente, terminado el enfrentamiento, volverán a abordar estos asuntos desde las cárceles. 2. IMÁGENES, GÉNERO E IDEOLOGÍA EN EL PCP-SL 2.1. Imagen, ideología y pedagogía Los sujetos de la guerra son representados a través de imágenes y gráficos en los que se expresa una posición política. Es un arte que, por un lado, revela los medios precarios con que se realiza76, pues no expresa sofisticaciones, sutilezas, ni abstraccionismos, sino que es directo y contundente, y manifiesta un carácter pedagógico-didáctico77 al mostrar y enseñar al espectador qué hacer («educación por la imagen») e invitarlo a convertirse en actor transformador de la realidad por medio de la lucha armada78. En relación con el análisis de imágenes, Didi-Huberman expresa: «Las imágenes no nos dicen nada, nos mienten o son oscuras como jeroglíficos mientras uno no se tome la molestia de leerlas, es decir, de analizarlas, descomponerlas, remontarlas, interpretarlas» (2008, p. 44). La gráfica del PCP-SL expresa las carencias, la opresión y la crítica de las armas, y la violencia —la guerra— como medio. Puede afirmarse que el arte y la propaganda de Sendero Luminoso revelan en sí mismos un análisis de cada situación79, una crítica social y una toma de posición política-militar. Siendo así, además de asumir estas obras como documentos de guerra —elaborados durante esta y para la misma—, debemos interrogar por las formas y las narrativas en las cuales se inscriben. Biondi y Zapata, en su acercamiento al discurso de Sendero, han hecho hincapié en el carácter educativo de la propuesta del PCP-SL y la manera en que los discursos revolucionarios imprimen en el lector un carácter real y participativo, pero sobre todo interpelativo. El receptor no es un simple intérprete de signos, sino que es capaz de operar sobre la realidad a través de un discurso cargado de una retórica instrumental. «No solo se le ofrecen al individuo conceptos muy claros para conocer la realidad: se le dan los instrumentos para operar sobre ella» (2006, p. 146). 125
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