Género y conflicto armado interno en el Perú

ya había logrado tener la tienda más importante de su comunidad y estaba pensando comprar una movilidad. Nadie esperaba la guerra. Nadie está preparado para una guerra, es lógico que hayan necesitado de la ayuda humanitaria para vivir, porque la guerra les quitó a sus esposos y sus hijos, destruyó sus vidas y sus proyectos. No eran mujeres eminentemente pobres, carentes y totalmente desempoderadas, eran mujeres que enfrentaban un conflicto armado. Elena explica con suma claridad esta idea: El conflicto armado nos ha traído triste, nuestro desarrollo, nuestras actividades se ha perdido, pero nosotros cuando hemos nacido en nuestras tierras teníamos mucha capacidad, mucha fuerza para nuestro desarrollo, no pedimos al Estado nada, criando a nuestros animales hemos podido mantenernos, sin pedir a nadie, sin vaso de leche hemos crecido, sin pensión 65 hemos crecido. Nosotros teníamos todo, teníamos nuestra ganadería, nuestro comercio, nuestra agricultura, nuestras cosas y nuestras actividades propias, cuando viene el conflicto armado, acaso nos ha traído desarrollo, en 30 años qué desarrollo está dando, nada. Ahora está dando una propina de reparación. Reflexionado sobre la construcción de los estereotipos, Bhabha (2011) plantea que el estereotipo es ambivalente: por un lado su objetivo es la fijación y, por el otro, la repetición de lo que debe fijarse. Coincido con este autor cuando señala que el estereotipo no es una simplificación por ser una falsa representación de la realidad, es una simplificación porque fija la representación y niega la diferencia. Las narraciones que he hecho sobre las vivencias tempranas de las presidentas de ANFASEP y sus roles y relaciones de género nos hablan precisamente de que en la academia ha existido por mucho tiempo una simplificación y generalización de la realidad que ha fijado y negado las diferencias que existen entre las mujeres, sean estas rurales, ayacuchanas o presidentas de una organización como ANFASEP. Esto ha contribuido a elaborar estereotipos no solo étnicos, sino estereotipos de género y puntualmente sobre las mujeres que vivieron directamente el conflicto armado interno. Además, subalterniza saberes previos y produce simplificaciones que son falsas representaciones de la realidad. Hay que ser conscientes de que el empoderamiento es diferente para cada persona o grupo según su vida, contexto e historia, hay que reflexionarlo como lo que conduce a lograr autonomía individual, a estimular la resistencia, la organización colectiva y la protesta mediante la movilización y la acción. En términos de género el empoderamiento se entiende como un proceso de superación de la desigualdad de género y, yo 115

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