además estaba estudiando, hecho que había sido su anhelo y el de su madre. Después, ya en la década de 1990, Adelina se volvió a comprometer con otra pareja y tuvo una segunda hija. Adelina vivió con su primer esposo (al que aún hoy sigue considerando como su único esposo) hasta que él fue detenido-desaparecido de su vivienda el primero de diciembre de 1983. Adelina quedó viuda a los veinte años. De la misma manera que las otras presidentas de ANFASEP, desde esa fecha comenzó a buscar a su esposo en delegaciones policiales y en las bases militares, puso denuncias ante la fiscalía pero nunca tuvo respuestas. Mientras indagaba en las comisarías y cuarteles se contactó con Angélica, que la invitó a formar parte de ANFASEP. Desde ese momento ha sido parte activa de la organización y también trabajó en el comedor de niños. Paralelamente ha trabajado en diversas actividades económicas (venta de productos, limpieza de oficinas, guía del museo de ANFASEP) para poder educar a sus hijas. Adelina asumió el cargo de presidenta de 2009 a 2010 y también fue elegida para el período 2013-2014. Actualmente, con más de cincuenta años, sigue involucrada en el movimiento de derechos humanos por verdad, justicia y reparación. 3. ESPACIOS PLURALES DE ACCIÓN ANTES DEL CONFLICTO ARMADO INTERNO En las historias que he narrado, identifico cinco ejes transversales que dialogan entre sí: el trabajo desde la infancia y participación activa en la economía familiar, el anhelo educativo y la migración, cambios en los roles e identidades de género, violencia y vivencias de abandono e idealización de la infancia y la vida en las comunidades. El trabajo de los niños y niñas como parte de su rol y responsabilidad dentro de la familia y como elemento de su identidad en formación nos muestra la forma en que estaban organizadas sus sociedades. En el caso de Felicitas y Lidia, cuyas familias y ellas mismas de niñas se dedicaron al arrieraje, vemos que esta actividad no solo fue un trabajo para tener ingresos económicos sino que fue también un estilo y forma de estar en la sociedad y participar de las actividades familiares. A través de esta actividad se desarrollaban habilidades sociales y políticas; el hecho de caminar por diversos parajes a distintas temperaturas imprime cualidades y habilidades personales particulares, entre ellas las sociales, puesto que el arrieraje demanda transacciones económicas y culturales. Respecto de esto 104
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