Flora Tristán, precursora

. dicen ellos" La mujer es quien hace o · deshace la casa" y ésto es la pura verdad; por eso la frase se ha convertido en prover– bio. Sin . embargo, ¿qué educación, qué instrucción, qué desa– rrollo m,oral o físico recibe la mujer del pueblo? Ninguno". Y cuando se refiere a los niños, los hijos del pueblo: "nada · agria el carácter ni endurece el corazón, ni vuelve el espíritu malvado, como el sufrimiento continuado que un niño soporta como consecuencia de un trato injusto. En primer término la injusticia nos hiere, nos aflij-e, nos desespera; después cuando se prolonga, nos irrita, nos exaspera y al no soñar en otra cosa más que en las posibilidades -de vengarnos, termhiamos por volvernos nosotros mismos duros, injustos, malvados". En su invocación a los hombres sobre la necesidad de in– corporar a la mujer al disfrute de todos sus derechos, Flora se afirma en sus predicados ·como la · única forma de liberarse ellos mismos de la explotación y la miseria, teniendo en cuenta que la mujer iostruída y consciente de sus derechos, será el mayor aporte en la acción de los obreros en la lucha de la clase trabajadora. • Así les dice: "Empezáis a comprender, vosotros hombres, que ponéis el grito en el cielo antes de querer analizar la cues– tión, por qué reclamo yo derechos para la mujer? ¿comprendéis por qué quisiera que •se le situase en la sociedad en un pie de igualdad absoluta con el hombre y que gozase de ello en virtud del derecho legal que todo ser tiéne al nacer?". "Reclamo derechos para la mujer porque estoy convenci– da de que todas las 'desgracias del mundo provienen de este ol– vido y desprecio que hasta hoy se ha hecho de los derechos naturales e imprescriptibles del ser mujer. Reclamo derechos para la mujer porque es el único medio _p.e que se preste aten– ción a su educación y porque de [a educación de la muj-er de– pende la del hombre en general y particularmente, la del hom– bre del pueblo. Reclamo derechos para la .. mujer porque es el úr:iico medio para obtener - su rehabilitación frente a la Iglesia, frente a la ley y frente a la sociedad, y porque hace · falta esta rehabilitación previa para que los mismos obreros sean rehabilitados. Todos los males de la clase obrera se resumen con dos palabras: miseria e ignorancia, ignorancia y miseria. Aho– ra bien, para salir de este dédalo, no veo más que un medio: comenzar por instruir a las mujeres, porque las mujeres son¡ las en-cargadas de educar a los niños y a las niñas". \ 75

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx