Flora Tristán, precursora

a los que le maltratan. ¡Y no es ya una gran desgracia para un niño no poder amar a su madre! Si tiene pena, al seno de quien irá a llorar? Si por atolondramiento o incitación de otros, ha co– metido algunas faltas graves, ¿a quién podrá confiarse? No te– niendo ningún atractivo quedarse cerca de su madre, el niño buscará todos los pretextos para alejarse de la casa materna. Las peores compañías son fáciles de encontrar, para las muchachas como para los muchachos. Del ,callejeo pasará al vagabundeo y a menudo del vagabundeo al robo. . "Entre las desgraciadas -que pueblan las casas de prostitu– ción... y los desgraciados que gimen en los presidios, cuántos se encuentran que pueden decir: "Si hubiéramos tenido una ma– dre capaz de educarnos, desde luego que no estaríamos _aquí". "Lo repito, la mujer lo es todo en la vida del obrero, como madre, tiene acción sobre él durante su infancia; d'e ella única- .mente de ella, saca las primeras nociones de esta ciencia de ad– quisición tan importante la ciencia de Ia vida, la que nos enseña a vivir en forma conveniente para nosotros y para los demás, s_egún el medio donde la suerte nos ha situado". No hay duela de que la vida de la clase · trabajadora en que demuestra estar muy aileccionada Flora, no son de ninguna manera invenciones antojadizas las que ella cita sino fuesen completamente ciertas y veraces. No se puede tratar de con– vencer a los hijos del pueblo con argumentos falsos o inven– ta-dos, pues justamente lo que inspira a Flor.a sus ejemplos, dolorosos, trágicos, hasta brutales, son los .espectáculos que ella ha podido comprobar, en la gente de la clase obrera de cuya intimidad ha participado por 1O años para compenetrarse dP. su miseria, de su dólor y de su modo de vivir. Ade·más, mu– chas de estas experiencias las ha sufrido ella misma en el tiem– po en que fue un.a muchacha desvalida que sin duda pasó ham– bre y vergüenza, que llegó a sentirse humillada. maltratada y hasta despreciada. Cuando tuvo que enfrentarse a la mise·– ria, y optar por ser criada, niñera, dama de compañía o sim– ple empleada de un bazar. Son sus propias vivencias, las que le inspira?'\ y la ayudan a convencer a la clase trabajadora. Flora recapacita: "En Inglaterra, donde la clase obr'era es mucho más ignorante y desgraciada que en Francia, los obreros · Y obreras llevan el vicio de la embriaguez ha.<:.ta la demencia". ''En la vida de los obreros la mujer lo es todo. También lo 74

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