Flora Tristán, precursora

'-'Los hombres se quejan sin cesar del humor desabrido, del carácter artero y sordamente malvado que manifiesta la mujer en casi todas sus relaciones. Ah! yo tendría la peor opi– nión de la raza mujer si, en el estado de abyec·ción en que 1a ley y 1.as costumbr·es las han qejado, las mujeres se sometiesen al yugo que pesa sobre ellas sin proferir un susurro. ¡Gracias a Dios ·que no es así! su protesta, desde el comienzo de los tiem– pos ha sido permanente, Pero desde la declaración de los dere– cho~ del hombre, acto solemne que proclamaba ·el olvido y el des– precio que los hombres nuevos hacían de ellas, su protesta ha adquirido un carácter enérgico y violento, que demuestra que la exasperación de la esclava ha llegado a su colmo". A1rededor de este tema tan caro a Flora, ella hace tod.a clase de reflexiones a los obreros para que admitan sin discri– minaciones, 1os derechos de la mujer y su igualdad con el hom– bre no para -sentirse superior a ellos, sino para vivir en paz sin sospechas ni temores. para ser iguales, no sirvientas ni es– clavas ni merecer el desprecio del hombre, .ni su potestad y dominio. Para ser un ejemplo a los hijos, de comprensión y tolerancia que influyan en su provecho y en su futuro. "...Mientras reclamáis la justicia para vosotros, demostrad que sois justos, equitativos; proclamad, vosotros. los hombres fuertes, los hombres de brazos desnudos, que reconocéis a la mu– jer como vuestra igual y que a ese título, le reconocéis un de– recho igual a los beneficios ce la UNION UNIVERSAL DE LOS OBREROS Y OBRERAS". "Flora les dicta las · declaraciones que han de proponer los obreros para conseguir las leyes que deben redactarse, deman– dando los Derechos de la Mujer, tal y como fueron proclamacos los DERECHOS DEL HOMBRE Y DEL CIUDADANO. Su feminismo es tan categórico que no se cuida de llamar– se así, ni siquiera de 1a reiteración de incluir los derechos de la mujer en todos los capítulos de su libro UNION OBRERA. "porque no hacerlo supondría descuido u olvido". Es como si se olvidara de ella misma o estuviera traicio– nando su propia causa. Su experiencia como mujer, es el aci– cate más poderoso para insistir hasta el cansancio, en que se mant,enga como una bandera de redención los Derechos de la· ·Mujer. La igualdad absoluta del hombre i la mujer es el pos– tulado fundamental de la UNION UNIVERSAL DE LOS OBRE– ROS Y LAS OBRERAS. 76

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