Flora Tristán, precursora
do al comprender que el olvido y el desprecio que se había he– cho de sus derechos fueron los causantes de las desgracias del mundo.' ► (2) Con un ppco de ironía Flora reseña la etapa de la Revolu– ción Francesa, que en su declaración de los Derechcs del Hombr2 y del ciudadano en 1793, no deja el menor resquicio de esperan– za en cuanto a la participación por aa mujer de estos Derechos declarados s~gún se desprende de su contexto, exclusivamente pa– ra el horr.1.bre. La mujer sigue en el limbo de las leyes, sin duda ignorada o silenciada por la misma sociedad burguesa gobernada por los hombres, a los que no interesa la em.ancipación de la mujer. La moral burguesa se esconde en la mendacidad y en la hipocresía. La mujer ·carece de equilibrio, sin duda, para abrir– le así no más las puertas de la libertad y de la jus~icia. Flora investiga en los escalones sociales y sólo encuentra sinceridad y pureza en la clase más ignorante, dentro de su condición humilde,' incapaz de justipreciar la conducta de 1os seres humanos. Porque los famosos derechos humanos que sen– taron plaza en la vida ciudadana, no se dan en absoluto para la clase trabajadora que a los años 1843 ·en que Flora escribe este libro, aún soportan la díscriminación y el atropéllo de la clase capitalista. Y la mujer con los cambios políticos, ha sico desposeí-da del derecho al divorcio cuy.a ley· estuvo vigente y por cuyo restablecimiento ella impetra a las .Cámaras. Como Flora lo interpreta, la Revolución de 178.9 fue una revolución burguesa, de la cual se sirvieron los burgueses, en– gañando al pueblo y confundiéndolo. Tal e-orno la independen– cia del dominio español de los países de América, sirvió para que se .afirmasen -en su sitiales de dominación las altas clases sociales descendientes de la Colonia sin emancipar ni al indio, ni al negro de su esclavitud. Flor.a reflexiona: "Los ricos acusan a los obreros de ser perezosos, disolutos, borrachos y para apoyar sus acusaciones escriben: "Si los obreros son miserables es únicamente por cul– pa suya. Id a las tabernas y les encontraréis llenas ·de obre– ros que han ido a beber y a perder su tiempo''. "En el actual estado de cosas la taberna es el único lugar para el obrero. ·Por eso las tabernas estári siempre llenas de obreros. En París . las 3/4 partes de los obreros ni siquiera tienen domicilio: se 71
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