Flora Tristán, precursora
cho: (1) "Mujer, tú eras la tentación, el pecado, el mal: tú re– presentas la carne, es decir la corrupción, la podredumbre. Llo– ra por tu condición, echa ceniza sobre tu cábe~a, enciérrate en un claustro y allí, mortifica tu corazón que ha sido hecho para el amor y tus entrañas de mujer que han sido hechas para la maternidad; y cuando hayas mutilado de esta forma tu cora– zón y tu cuerpo, ofrécelos ensangrentados y resecos a tu Dios para la remisión del pecado original, cometido por tu macre Eva". Después el legislador le ha dicho: "Mujer, por tí misma no vales nada como miembro activo del cuerpo humanitar:.o: no puedes esperar encontrar lugar en el banquete social. Si quieres vivir, -deberás servir ce anexo a tu señor y dueño, el hombre. Por lo tanto, de soltera, obedecerás a tu padre; casa-– da obedecerás a tu marido, viuda y anciana, no se te har·á ya ' . ningún caso" . "Después, . el sabio filósofo le ha dicho: "Mujer, ha quedado constatado por la ciencia que por tu constitución,: eres inferior al hombre. No tienes inteligencia ni comprensión para las cuestiones elevadas, ni lógica en . las ideas, ninguna capacidad para las ciencias llamadas exactas, ··ni aptitud para los trabajos serios, en fin, eres débil de cuerpo y de espíritu pusilámine, supersticiosa; en una palabrá, no eres más que un niño caprichoso, voluntarioso, frívolo; durante ~O o 15 .años d~ tu vida eres una graciosa muñequita, pero llena de defectos v vicios. Por ésto, mujer, es necesario que el hombre sea tu due– ño y tenga toda la autoridad sobre tí". "He aquí cómo desde los seis mil años que el munc.o existe, los sabios entre los sabios han juzgado a la raza mujer". "Una condena tan terrible y repetida durante seis mil años, podía jmpresionar al vulgo, puesto que la sanción del tiempo tiene mucha autoridac sobre él. Sin embargo, hay algo que debe hacernos concebir esperanzas de que se puede recurrir ante ese juicio y es que, de la misma manera, durante seis mil años; los sabios entre los sabios han mantenido un juicio no menos terrible sobre otra raza de la humanidad: los PRO 1 LETARIOS. Antes del 89, ¿qué era el proletariado en la so.ciedad francesa? Un villano, un patán, una bestia de carga, pechero y sujeto a Prestación personal. Después llegó la Revolución del 89 y de golpe, hete aqui a lqs sabios, entre los sabios que proclaman que la plebe se llama pueblo, que los villanos y los patanes se _lla– man ciudadanos. En fin, en plena asambl·ea nacional, procla– :Qtan los derechos del hombre. "El proletario, él, pobre obrero mirado hasta entonces como una bestia, quedó muy sorpren~i- 70
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