Flora Tristán, precursora
hay sitio, ¡Manos a la obra, pues!, ¡manos a la obra!". • "Obreros, pensadlo bien, el esfuerzo que voy a intentar ante vosotros para arrancaros de la miseria, es probablemente el último q_ue pueda hacerse, porque si no respondéis a esta LLAMADA DE UNION, si por egoísmo o por despreocupación, no queréis UNIROS. . . habría que abandonaros pronunciando sobre vosotros las palabras que se pronuncian sobre los muer– tos. (2) "Hermanos, un pensamiento desolador golpea en el corazón de todos los que escriben para el pueblo; que el pobre pueblo está abandonado, tan sobrecargado de trabaio desde su infan– cia, que sus tres cuartas partes no saben leer y la otra no tiene tiempo para leer. Por lo tanto, hacer un libro para el pueblo es echar una gota de agua en ,el mar. Por ésto he comprendido que si me limitaba a poner mi proyectr"\ de UNION UNIVERSAL so– bre el papel, el proyecto, con todo lo magnífico que es sería le– tra muerta, como lo han sido tantos otros planes ya propuestos. He comprendido que de~pués de publicado mi libro, tenía otra misión que cumplir: ir yo misma con mi proyecto de unión en la mano, de ciudad en ciudad, de un extremo a otro de Francia, hablar a los obreros que no saben leer y a los que no tienen tiempo de leer. Me he dicho a mí misma que ha llegado la hora . de a.,ctuar; y para el que am-e realmente a los obreros, el que quiera dedicarse en cuerpo y alma a su cau3a, hay una hermo– sa misión que cumplir. En la tribuna de las Cámaras, en los púlpitos cristianos, en las reuniones mundanas, en los teatros y sobre todo en los tribunales, se ha hablado a menudo de los obreros; pero todavía nadie ha intentado hablar a los obreros. Es un medio que es necesario intentar. Dios me dice que triunfa– remos., Por eso inicio con confianza esta nueva vía. .Sí, iré a buscarles en sus talleres, a sus buhardillas, les buscaré hasta en las tabernas si es necesario, y allí, frente a su miseria, les con– moveré sobre su propia suerte y les forzaré a pesar suyo, a sa– lir de la espantosa miseria que les degrada y les mata". Y así cumplió · su apostolado con una nueva fe, la Unión Universal de los Obreros y de las Obreras, la MuJer Mesías, la que había proclamado su doctrina al volver del Perú, luego de su decepcionante experiencia en la patria de su padre: "En adelante, mi patria será la Humanidad". 113
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