Flora Tristán, precursora

1 1 Pero Flora conoce la -indolencia en que vive la clase traba– jadora, y por eso utiliza todos los medios de convencimiento. Dramatiza, impreca, clama sobre el estado de ignorancia y de ineptitud en que yace el pueblo, las mujeres. Su ceguera men– tal, su estulticia y deliberadamente llega a herir los más profun– dos sentimientos del ser humano para arrancarle un mínimo de dignidad o de vergüenza. Quiere estremecerlos con su vehemen– cia; los sabe indefensos, incapaces, torpes, cobardes. Sin embar– go, se han dado ya tantos movimient-as de rebeldía que han producido grandes transformaciones - 1789-1830 y 1833 - Se han declarado los Derechos del Hombre y del Ciudadano. Y a el individuo goza de derechos civile.3 idénticos al burgués. . . ¿pe– ro es ésto en realidad la verdad? Acaso el obrero, el trabajador, la mujer de la clase trabajadora disfruta de los beneficios que reporta el trabajo? No La clase obrera sigue sujeta al dominio de los patrones de las fábricas, sig1:1e soportando jornadas de trabajo de 12 horas que agobian y consumen su fuerza, sus jor– nales son los mismos y la lucha por obtener mejores salarios sólo conducen al enfrentamiento huelguístico con resultados co– mo los de 1833 y su secuela de represiones violentas y de ma– yores represalias por parte de los · explotadores. ¿Acaso no si– gue siendo el trabajaor el eterno paria de la sociedad burgue– sa? No han sido rotas las barreras, sólo se han cambiado los métodos de represión. El rico sigue siendo rico y el pobre sigue sumido en la más oprobiosa pobreza. Flora lo sabe bien: la clase obrera, la clase más útil de la sociedad, Eerá siempre explotada mientras no se constituya en una poderosa unión y mientras continúe siendo ignorante:, La clase burguesa seguirá explotándola, si los trabajadores no crean sus propias defensas, s1 no se unen para imponer sus condicio– nes~ "Sí, les dice, campeones del trabajo, os corresponde ser los primeros en levanta·r la voz para honrar lo único realmente honorable, el Trabajo". "A vosotros, productores despreciados hasta ahora por .aque– llos que os explotan, os corresponde ser los primeros en levan– tar un PALACIO para jubilar a nuestros viejos trabajadores : A vosotros, obreros que •construís los palacios de los reyes, los pallacios de los ricos, los templos de Dios, la casas y asilos don– de se cobija la humanidad, os corresponde por fin construir un asilo en el que podáis morir en paz, vosotros, que no habéis te– nido nunca donde apoya:r la cabeza, salvo el hospital cuando 112 i 1

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