Flora Tristán, precursora
país; una unión que tendría por objetivo CONSTITUIR LA CLASE OBRERA y construir varios edificios (Palacios de la· UNION OBR.ERA), repartidos en toda Francia. En ellos se edu- · caría a los niños de an:ibos sexos, desde los seis a los dieciocho · años y se acogería a los obreros lisiados o heridos y a los an– cianos". Flora está previendo con una anticipación de inás de un siglo, la seguridad social, el derecho del trabajador, de la cla– se popular, a un lugar en los establecimientos de la salud, los hospitales, al descanso obligatorio para reponer las fuerzas que gasta en el trabajo, sea cual fuere su especialidad. Los llamados "PALACIOS" son eso, centrbs de- atención pa– ra- los enfermos, los heridos los ancianos, y escuelas donde los hijos del trabajador obtengan un aprendizaje capaz de liberar– los de la ignorancia y de la consiguiente explotación por falta de ·conocimientos. Flora arguye: "Vosotros rn~ diréis, cómo podríamos nosotros realizar tan gran obra si estamos '-dispersos, si en ocasiones nos peleamos, pÚn llegamos a convertirnos en enemigos por las dis– cusiones que surgen dentro del mismo trabajo? "Y yo os respondo: unirse para la realización de una gran obra no es lo mismo que asociarse para cumplir fines sindica– les, o de simples reclamos. Los obreros y las obreras deberán unirse con la finalidad de organizar la gran UNION de los y las obreras, para cumplir una misión mucho más importante que sobrepasa cualesquier otra unión de grupos m-enores. Y para realizar sus objetivos básicos, yo les propongo la cotización de 2 francos al año a todos los obreros y obreras de Francia, con cuyo aporte se reunirían millones de francos que constituirían la fortuna de los trabajadores, con la cual . podría llevarse a ca– bo todos los proyectos que señalamos a favor de la clase traba– jadora, para liberarla del hambre y la miseria. "No hay que olvidar que los soldados y los marinos con– tribuyen con lo que se les deduce de su--paga, cada uno en la misma proporción, al fondo común que sirve para mantener el Hotel de los Inválidos, sin estar ellos asociados entre sí. No ne– cesitan conocerse siquiera. Les basta saber que todos los mili– tares de Francia, cotizan la misrna cantidad; que ésto asegura a los heridqs, lisiados y ancianos su derecho a entrar al Hospi– tal de los Inválidos, cuando éstos lo necesitan''. 111
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