Flora Tristán, precursora
Flora ha comenzado su gira por Borgoña, pero su afán es recorrer todas las zonas industriales de Francia. Su vehemencia es cada vez más .exigente porque comienza a sentirse cerca del • agotamiento físico. Y es que el tiempo se hace corto y . ella debe cumplir con el plan que se ha propuesto. · ·, La mujer Mesías ha sustituido a la Paria. Ahora su apodo es más categórico puesto que su misión de solidaridad tiene un au- . téntico contenido social. Ella pr.edica con el ejemplo, ya que se considera una verdadera trabajadora. Sus hijos son obreros, y n~die e-orno ella ha penetrado en las más profundas capas socia– les del mundo del trabajo. Ha compartido con el obrero de Lon– dres y de Francia su mesa y su miseria. Y ha asimilado hasta su habla popular. Ella los comprende, y quiere -ser co~prendi– da por los obreros y las obreras. Pero el gran ;obstáculo que si~ gue separándola y hasta convirtiéndose en duda o .;sospecha, es la total ignorancia de la clase trabajadora, en especial, de la mujer. Las obreras se sienten extrañas ante las prédicas de la Paria, cuando les explica la· ventaja, si logran acercarse un poco más a las organizaciones de los obreros, donde ella quiere que la mujer asuma un papel más responsable. Por eso no deja un sólo resquicio en su prédica de la Unión de los Obreros y de las Obreras, para fortalecer la institución de la clase trabajadora. Flora carece de toda comodidad, se hospeda en hoteles mise– rables, le escasea el dinero aun para pagarse aquellas exigencias · de la misma misión que desempeña. Su salud desmejora: está envej,ecida. Tal ve-z -en sus noches, cuando se en-cuentra _a so– las con ella misma la invada un tremendo sentimiento de frus– tración o de fracaso .ante la inc-omprensión de los trabajadores. Pero a la mañana siguiente volverá a su empeñosa prédica y no habrá nadie que le impida seguir arriesgando su salud y su vi– da. Tiene fe y ,esperanza de que al fin logrará despertar la con– ciencia adormecida de los trabajadores de Francia y con ellos, de los demás países de la Europa. Los enemigos se unen para atacarla, muchos la zahieren negándole capacidad y autoridad _para la labor que ha empren– dido. La mayoría la considera una utopista sin contenido socie– tario. Pero ninguno adopta el ,camino que ella ha iniciado para entrar en contacto- con la masa trabaj ~dora, o lo que es lo mismo, con la raíz misma del proletariado; para conocer su con– dición de explotación inhumana por 1a clase burguesa. Los hom– bres y las mujeres que sufr,en, la escuchan, cada vez con menos desconfianza, con más interés. Porque ella interpreta sus más 100
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