Flora Tristán, precursora
sol o la lluvia, sin calzadq adecuado a las caminatas que debe hacer para comunicarse con los obreros o 'las obreras en sus pro– pios centros de trabajo, talleres, fábricas, construcciones.. Flora enferma varias veces, pues la salud de la Paria es de veras pre– caria, atormentada como ha vivido por los continuos sufrimien– tos, las luchas y las persecuciones. Sólo es fuerte en ella su enor– me voluntad, su inquebrantable carácter de luchadora, su ter– co empecinamiento de sentar las bases de una organización so– cietaria que abarque a todos los trabajadores de Francia y del mundo, con cuyo poderoso empuje no podrá ser más explotada la clase trabajadora. Su periplo le insume los dias y las noches. Muchos son los tropiezos que le salen al paso y -que tal vez ella no- previó. La desconfianza de los trabajadores, unas veces por ser ella una mujer y además, joven y hermosa; por no venir respaldada por ninguna organización o sindicato; por hablar un léxico tan au– daz, liberal, desconocido y desacostumbrado entre las mujeres de su época. Ella lo comprende, pero es tal su vehem-encia que logra al fin ser escuchada y atendida con respeto. Flora pro-. mueve reun~ones en el hotel cionde se aloja eventualmente, ex– plica el contenido de su folleto, solicita cooperación económica de los obreros., en mínima cantidad y una vez al año, pero ·que, sumados todos los aportes, dará cantidades fabulosas, para con– vertir en realidad los proyectos que son los fines de la UNION OBRERA. Habla a las mujeres haciéndoles ver la desigualdad en que se encuentran aún dentro de la misma clase obrera, pues su trabajo es menospreciado y mal pagado. Les hace ver la tris– te situación de sus propios hijos, hambrientos, maltratados, su– cios, por ·la miseria. Y .después, con su propia voz, les enseña la ºMarsellesa del Trabajador". Pero si no halla total adhesión a sus idAas, si los mismos a quienes quiere salvar la discuten o se burlan o la creen una im- · postora, de otro lado los que se inquietan con las palabras de la Paria y promueven reclamos salariales o pronuncian arengas de protesta y se producen huelgas, genera en los medios sociales de . Francia, entre los industriales y capitalistas, una indisimula– da preocupación. La policía se pone en guardia y Flora Jes vigi– lada en todo su recorrido. Los esbirros policiales registran su hotel y encuentran sólo los libros de la "Unión Obrera". Se le tilda de agitadora social, feminista, comunista. Todos los califi– cativos que el mundo de los poderosos ha señalado para los pri– meros. insurgentes del movimiento socialista. 99
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