Ese gol existe 2da edición

tenido puntos de vista diferentes, podemos habernos distanciado, pero por encima de todo a Pocho lo recuerdo con la gratitud que el discípulo debe al maestro, con el cariño y la lealtad que se debe a los amigos. En un momento dado decidí buscar mis propios horizontes en la radio y alejarme de Ovación, siempre en buenos términos con Pocho, sin dar un portazo. Así fundé Deportegrama, que comenzó a emitirse a través de Estación X el 21 de abril de 1979. No fue un programa improvisado, sacado de un día para el otro. Lo pensamos muy bien con Jorge Pollack, vecino mío en los veranos de San Bartolo, con quien me asocié para llevar adelante este proyecto; él ponía la plata y yo el trabajo. Logramos reunir a un equipo de alto nivel, con el maestro Eduardo San Román (a quien yo bauticé como la «Catedral del deporte peruano» por sus vastos conocimientos en el tema), Lolo Salazar, Roly Cadillo, Rafael Jacobo, Pepe San Román, Walter Perales, Ricardo Castillo, Raúl Carrasco, Ricardo Delgado y Chocherita Sandoval. Después se incorporaron otros narradores reconocidos como Javier Chávez y Toño Vargas. En esa época la radio podía ser un buen negocio, los programas deportivos todavía no habían saturado la señal. Había auspiciadores que te permitían manejar un presupuesto razonable para hacer comisiones, transmisiones desde el extranjero, llamadas internacionales. Deportegrama iba todos los días de lunes a viernes, de siete a ocho de la noche; los fines de semana transmitíamos los partidos. Por esos años las referencias principales eran Ovación y Pregón Deportivo, pero se abrían paso otros hombres de radio como Raúl Maraví, Lucho Valdez, Tito Navarro, Bruno Espósito, Miguel Humberto Aguirre, Miguel Portanova, Juan Iglesias y El Veco; por supuesto, estábamos también nosotros con Eduardo San Román. Creo que la década del ochenta fue la época de oro de la prensa deportiva radial, pues cada uno de los periodistas que he mencionado tenía su espacio propio y se emitían programas de calidad, que atraían a los oyentes y los auspiciadores. Además, a partir de esos años los adelantos tecnológicos nos permitieron llegar con mayor claridad al público, pues aparecieron los micrófonos inalámbricos y mejoraron las líneas telefónicas. Hoy en día ya es muy fácil hacer un programa de radio que incluya transmisiones desde el estadio. Te consigues un técnico, una pequeña consola de 300 soles, un teléfono, y ya puedes transmitir. Esas ventajas tecnológicas, sin embargo, creo que han terminado por ser más perjudiciales que beneficiosas para la prensa deportiva radial. Porque ya 409

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