Show del Deporte, que comenzó como parte del noticiero matutino Esta Mañana y debido a su éxito se convirtió en un programa independiente. La clave estaba en pasar muchas imágenes, muchos goles, tener un ritmo muy picado que capturara al televidente. Entiendo que así debe ser un programa deportivo en televisión; las noticias son las imágenes, y el conductor debe respaldarlas hablando cuando estas están al aire, dando información sobre lo que se ve. Me aburren esos programas de radio o televisión en los que aparece un conductor dando opiniones interminablemente, en un ritmo que termina por cansar al público. En televisión debes ser ligero, impredecible, tener capacidad para asombrar. Para programas deportivos creo que funcionan dos cosas: o das muchas noticias (imágenes) o haces una polémica, pero bien llevada, entre gente preparada que pueda exponer argumentos y que tenga facilidad de palabra. Precisamente, creo que los programas de televisión que mayor popularidad me dieron fueron los de las polémicas que dirigía Gustavo Barnechea. Primero estuvimos en Canal 9, durante los años 1996 y 1997, y después pasamos al Canal 11 en 1998. El primer programa se llamó Después del Fútbol, se emitía los lunes por la noche y básicamente analizábamos las jornadas del campeonato local o las actuaciones de la selección. En Canal 11 el programa se llamaba Minuto 91; los panelistas éramos los mismos, el formato se mantenía y seguía funcionando, pero había muchos problemas económicos, los dueños del 11 todavía me deben plata. Recuerdo que como panelistas estábamos la Pepa Baldessari, Germán Leguía, Carlos Alberto Navarro y yo, teniendo como conductor al Flaco Barnechea; durante un tiempo estuvieron también Eduardo Malásquez y Tito Drago. Nos batíamos a duelo en dos bandos claramente definidos, por un lado Navarro y yo, y por el otro la Pepa con Leguía. Nosotros éramos muy críticos, agudos, punzantes; ellos defendían a los jugadores, a los entrenadores, le echaban la culpa de los males del fútbol peruano a la prensa. Y eso es una gran mentira: en los partidos de fútbol, responsables son los entrenadores o los dirigentes, culpables de las victorias o las derrotas, los jugadores. La única obligación de los periodistas es decir la verdad, criticar cuando haya que hacerlo y elogiar cuando toque, pero no podemos estar haciéndole barra y justificando permanentemente a nuestros jugadores bajo el pretexto de que todos debemos apoyar y empujar el carro en un mismo sentido. Yo veo que hay dirigentes, entrenadores, jugadores y periodistas que empujan el carro, pero rumbo al abismo, y no me voy a poner a su lado, pues. No, en esos 407
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