Ese gol existe 2da edición

secuencias del programa o hacía entrevistas en una especie de oficina privada ubicada en primer plano. Pocho hacía lo que quería en pantalla: comía empanadas, mostraba souvenirs en secuencias larguísimas, hacía bromas que solo podían entender sus amigos, pero el rating era muy alto. También entrevistaba a gente que no estaba ligada al deporte, como Olga Guillot o un Luis Miguel adolescente, casi un niño, a quien le regaló un peine para su frondosa cabellera. Tuve la suerte de trabajar en Gigante Deportivo, como parte de ese equipo integrado también por Miguel Portanova, Juan Iglesias, Koko Cárdenas, Alberto Chung, Ronald del Águila, Lidio Gallo, Micky Rospigliosi y, más tarde, El Veco. La anécdota emblemática de Gigante Deportivo es la de los goles de Cubillas. Por esos años el Nene jugaba en el Strikers de Florida, que en una ocasión goleó al poderoso Cosmos de Nueva York con tres tantos suyos. El periodista Tony Tirado llamó desde Estados Unidos a Pocho y le dijo que le estaba enviando por avión la cinta con los goles de Cubillas para que los pasara en Gigante Deportivo. Se hizo una gran promoción y, efectivamente, la cinta de video llegó al canal, supuestamente para ser transcrita rápidamente y lanzada al aire. Pocho, confiado, despidió un bloque del programa pasando a la tanda comercial con la frase, «ya vienen los goles de Cubillas». Pero había problemas técnicos para transcribir las imágenes de la cinta, todo era un loquerío en el canal, y Pocho tuvo que seguir presentando otras secuencias, alargando la expectativa, y pasando a comerciales siempre diciendo «ya vienen los goles de Cubillas». Así pasaron por lo menos un par de horas, hasta que por fin la cinta pudo ser transcrita y vista por los televidentes de Gigante Deportivo. Había sido tal la expectativa creada por Pocho que la frase se hizo popular, la gente la utilizaba para referirse a cosas que eran muy esperadas pero que tardaban en llegar. Hasta hoy escucho que se sigue usando el famoso «ya vienen los goles de Cubillas». Con la experiencia ganada en Gigante Deportivo, en 1983 pasé a integrar el equipo de Afición Deportiva, un espacio de formato similar al programa de Pocho que lanzó Canal 9. Ahí trabajamos con el Nene Cubillas, Alfredo Deza, Javier Chávez, y creo que hicimos un buen programa. De esa época data una entrevista muy recordada que le hice a Lolo Fernández, en su casa de Lince, antes de que fuera internado en la Clínica Maison de Santé. Ese es el último testimonio que queda del gran cañonero del fútbol peruano, donde todavía está entero, hablando de sus recuerdos, sus goles, sus anécdotas. En 1989 pasé a Canal 7 para hacer El 406

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