Ese gol existe 2da edición

se hizo de una carrera de autos disputada en el circuito de playas Agua Dulce-La Herradura. A Pocho se le ocurrió colocar a un periodista en una pequeña avioneta alquilada que sobrevoló la zona durante toda la competencia, a otro periodista a bordo de una lancha que recorría las playas, y a los demás periodistas en diferentes puestos a lo largo del circuito. Esa fue la llamada transmisión «por aire, mar y tierra», con informaciones desde todos los ángulos posibles para no perderse ningún detalle de la carrera. Pocho introdujo también las transmisiones simultáneas en las jornadas del fin de semana, cuando se podía estar jugando un partido en el Estadio Nacional, otro en el Lolo Fernández y otro en el Telmo Carbajo del Callao. En los tres campos Ovación ponía narradores, comentaristas y reporteros de planta baja, que se iban alternando la transmisión de acuerdo a las incidencias más importantes en cada juego (esa técnica de las transmisiones en simultáneo se aplicó en el Mundial del 70 y causó admiración entre los mexicanos). Además, estableció los famosos puentes entre jugadores desde camerinos. Por ejemplo, minutos antes de que se jugara un clásico entre Alianza y la U, Pocho conectaba a Héctor Chumpitaz y Perico León, para que intercambiaran algunas palabras cada uno desde su camerino. Paralelamente, desde estudios ingresaban cada tanto Mario Grau o Ronald del Águila para ir dando los marcadores de los partidos de provincias y de las ligas extranjeras. Todo eso hizo que Ovación se convirtiera en el primer programa radial del país, contando con «un Perú en sintonía», como le gustaba decir a Pocho. Nos escuchaba la gente que no había ido al estadio, pero también la gente que estaba en las tribunas y no quería perderse detalles de los partidos. Con Ovación se hizo común que los hinchas fueran al estadio llevando sus pequeños radios a pilas. De repente, desde la cabina de occidente alta Pocho podía preguntar a un reportero de planta baja qué sucedía detrás del arco sur, y tú veías como todos en el estadio volteaban a mirar en esa dirección. La radio fue para Pocho el medio ideal de romper fronteras y acercarnos al deporte internacional. Si ya en La Tercera nos esforzábamos siempre por informar sobre las actuaciones de los deportistas peruanos en el extranjero, en Ovación pudimos hacerlo de forma más directa a través del hilo telefónico. Pocho tenía periodistas amigos en todo el continente y los llamaba por teléfono al aire para que contaran, por ejemplo, un clásico Boca–River en Buenos Aires, un Peñarol–Nacional en Montevideo, un U de Chile-Colo Colo en Santiago. Así era habitual escuchar en Ovación a 394

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx